El 20 de enero de 1842, Alfonso de Ratisbona, banquero judío y ateo, presenció en esta basílica una aparición de la Santísima Virgen María.


El 20 de enero de 1842, Alfonso de Ratisbona, banquero judío y ateo, presenció en esta basílica una aparición de la Santísima Virgen María.

La Medalla es el signo de la libertad ideal del hombre y la mujer. Al ponerse de pie y pisar la serpiente, nos indica que debemos caminar con plena confianza en Dios, quien dirige y acompaña nuestros pasos y nos conduce a la auténtica liberación, lejos del dominio del pecado y de la cultura de la muerte.

En una sociedad donde reina el descarte y el olvido, debemos preocuparnos por buscar la felicidad y la seguridad de nuestros mayores. María, en la Medalla, nos recuerda que nadie es excluido y que todos somos llamados a formar la Iglesia como escuela del cuidado y de la ternura.
Recibir a María en nuestras casas es también una invitación profética a acoger en nuestra vida a aquellas personas que más lo necesitan.
En la M de la medalla Milagrosa, está la historia de Jesús inseparable de su Madre; María sin duda no se puede entender sin Jesús, y por la confianza y la fe de la Virgen nos vino el Salvador del mundo.
La obediencia a los designios de Dios y la entera humildad a su plan divino sobre nosotros, nos permite pisotear esa serpiente engreída que pretende hacernos revelar contra Dios.
El mundo nos desafía constantemente, las diferentes culturas, creencias, razas, lenguas, que conforman cada rincón de nuestro planeta, nos invita a responder con una misión siempre nueva y renovada.
Desde el comienzo mismo de la creación, Dios ha marcado un itinerario de encuentros con el ser humano cuyo culmen está en su encuentro personal a través de su Hijo Jesucristo, nacido de la Virgen Madre.
La manifestación del amor de Dios se da gracias a la cooperación de una mujer que acepta la misión más importante de todos los tiempos: la maternidad divina.
Padre Pieber, ¿cómo y cuándo nació la Asociación de la Medalla Milagrosa? Con sus propios fines y estatutos, la Asociación de la Medalla Milagrosa fue aprobada y reconocida oficialmente por toda la Iglesia en el breve Dilectus Filius firmado por el papa San Pío X el 8...
La Medalla Milagrosa es la medalla del Adviento: ella contiene todo un mensaje cargado de esperanza. Aferrándonos a ella podremos caminar sin ningún temor por en medio de tantos conflictos.
En este octavo día estamos invitados a reconocer en la Medalla Milagrosa la invitación a la santidad, a renunciar a nuestra antigua condición de pecado y a caminar de la mano con Dios.