Clamar a Dios siempre sin desanimarse

Clamar a Dios siempre sin desanimarse

Jesús, «hombre de grandísima oración» (SV.ES IX:380), intercede siempre por nosotros. Su sangre clama más fuerte a Dios que la de Abel. Clamar con fe, como Jesús, es asegurar que Dios nos haga justicia sin tardar. Nos dice el Evangelio de este domingo que tenemos que...

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