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Novena a la Virgen Milagrosa 2019: día 7

por | Nov 24, 2019 | Asociación de la Medalla Milagrosa, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Oración:

Padre Misericordioso, Tú nos has enviado a tu Hijo Jesucristo, y en él has revelado todo tu amor, él se ha hecho historia con nosotros y nos ha predicado tu Reino de justicia, para librarnos del individualismo y del rencor. Concédenos la gracia de imitar siempre su vida, ayudados por la fuerza del Espíritu Santo, para poder ayudarte en la construcción de un mundo más humano.

Te pedimos que, a través de la meditación de tu Palabra y orando con fe esta novena podamos abrir nuestro corazón a la gracia de la conversión y que quienes portamos la Medalla Milagrosa, seamos verdaderos discípulos y testigos de Cristo Resucitado, para superar las contrariedades del mundo y llevar a otros la esperanza y la paz a nuestra sociedad.

Padrenuestro.

Gloria.

Oración a la Virgen María:

Madre de nuestro pueblo. La dulzura de tu mirada nos acompañe en esta novena que dirigimos en tu honor bajo la advocación de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Que todos podamos redescubrir la alegría de la ternura de Dios.

Queremos de tus manos prodigiosas, recibir esos rayos de misericordia infinita que tú derramas sobre tus hijos, ser nuevos y verdaderos discípulos capaces de comunicar a otros el mensaje liberador de Nuestro Señor Jesucristo, ayúdanos a encarnar el Reino de Dios, para hacerlo vida en medio de nuestra comunidad y de nuestra familia. Tú has asimilado con amor la Misión del Padre y nosotros queremos salir contigo al encuentro de los pobres y de los que sufren, queremos ser para los demás, rostro de madre que ama, cuida, contempla y en enseña. Amén.

Oh María sin pecado concebida
Rogad por nosotros que recurrimos a vos

Gozos:

Respuesta: puede ser el estribillo de una canción o la jaculatoria (Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que acudimos a ti.)

 Madre Milagrosa, de ternura y compasión
que haciendo historia de salvación
vas caminando siempre con tu pueblo
que a ti clama en la aflicción.

En mil ochocientos treinta,
en Francia, Calle del Bac,
auna pobre novicia,
la virgen santa se apareció.
Eran vísperas de San Vicente,
noche silenciosa de julio,
cuando la Madre dejó su trono
y en una pequeña capilla se presentó.

Siendo la media noche
un Ángel se apareció
para darle un anuncio
de parte de la Madre de Dios.
Las luces se iban prendiendo,
las puertas se iban abriendo
y al llegar a la capilla la hermana ansiosa la esperó.

La voz del cielo anunciaba
que la madre llegó.
La sede sacerdotal
con humildad ella ocupó.
La hermana Catalina
sus manos colocó
en las piernas de la Madre
y misión ella le encomendó.

En una mañana de noviembre
los sentidos no lo percibieron
pero un corazón atento
nuevamente a la Madre observó;
las insignias de la medalla
que Catalina vio, se han convertido
en fuente de milagro y amor.

“Haz acuñar una medalla”,
la Virgen le pidió
para ser portada por los fieles
con gran devoción.
Madre Santa, tu gran Medalla
es emblema de tu amor,
hoy nosotros la portamos
en señal de filiación.

Sea por Jesús, sea por María,
sea por el ejemplo de los santos que nos guían.
Y que por la Medalla Milagrosa
alcancemos la gracia de convertir
nuestros dolores en alegrías.

SÉPTIMO DÍA

La Medalla Milagrosa y la juventud.

Signo: La imagen de Santa Catalina Labouré, de algunos santos o beatos jóvenes de la Iglesia (Pier Frassati, Federico Ozanam, Francisco de Asís u otros) un cirio encendido, una mochila y sandalias.

Símbolo: debajo de la cruz ponemos la letra M.

Lectura del Texto Bíblico: Lucas 1, 39- 46

En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor.

Palabra del Señor

Reflexión:

La noche del 18 de julio de 1830, la Santísima Virgen María le pidió a santa Catalina un grupo de jóvenes que se consagrará a ella. María sin duda, conoce la fuerza que tiene la juventud para realizar trasformaciones positivas en la sociedad y en la Iglesia.

El Papa Francisco ha expresado: “Por eso insisto a los jóvenes que no se dejen robar la esperanza, y a cada uno le repito: «que nadie menosprecie tu juventud»” (C.V. 15)

María era una muchacha cuando recibió el anuncio del Ángel y Jesús era un joven adulto cuando inicio su predicación, sus apóstoles eran jóvenes entusiastas animados por una propuesta novedosa de Reino de Dios, también santa Catalina era una muchacha de apenas 24 años cuando recibió una misión, que solo con la fuerza de su testimonio y credibilidad podría llevar adelante.

La Medalla sigue cautivando a muchos jóvenes alrededor del mundo, ellos creen sin temor que la Medalla es un regalo del cielo que los compromete con la misión de la Iglesia, para salir como María sin miedo, a poner al servicio su juventud, en favor de los más necesitados.

Explicación del Signo:

La M es la primera letra del nombre de María, si bien en la época de Jesús era un nombre muy común, como lo es también en nuestros tiempos, en la persona de nuestra Madre se configura de una manera más especial, su nombre llena de consuelo a quienes la invocan, ella es la mujer más amada y representada en el mundo, nosotros sus hijos sentimos por ella un amor y una filiación que nos hace sentir que su nombre al ser invocado es como encender las luces de la fe.

Preguntas para reflexionar:

  • ¿Tenemos un corazón joven capaz de entender y tener paciencia con los retos que nos plantean los jóvenes de hoy?
  • ¿Qué desafíos plantea para la Iglesia los problemas que afrontan la juventud y de qué manera estamos comprometidos con la pastoral juvenil en nuestra comunidad?

Oración a la Virgen Milagrosa:

Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa, que te manifestaste a Santa Catalina Labouré como mediadora de todas las gracias, atiende a mi plegaria.

En tus manos maternales dejo todos mis intereses espirituales y temporales, y te confío en particular la gracia que me atrevo a implorar de tu bondad, para que la encomiendes a tu divino Hijo y le ruegues concedérmela, si es conforme a su voluntad y ha de ser para bien de mi alma.

Eleva tus manos al Señor y vuélvelas luego hacia mí, Virgen poderosa; envuélveme en los rayos de tu gracia, para que a la luz y al calor de esos rayos me vaya desapegando de las cosas terrenas y pueda marchar con gozo en tu seguimiento, hasta el día en que bondadosa me acojas a las puertas del cielo. Amén.

Descargar la Novena completa pulsando sobre la siguiente imagen:

Fuente: https://www.corazondepaul.org/

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