En un artículo sobre la personalidad, el autor utilizaba la expresión «activo del ego». Se refería a la manera en que una persona puede sacar partido de los logros de otra.


En un artículo sobre la personalidad, el autor utilizaba la expresión «activo del ego». Se refería a la manera en que una persona puede sacar partido de los logros de otra.

El ángel Gabriel le transmite un mensaje en el que no solo le dice que cuenta con el favor de Dios, sino que pronto concebirá y dará a luz a un hijo. La reacción inicial de María es «meditar» estas palabras, tratando de comprender su significado.

En el Evangelio de Lucas, Jesús se dirige a sus discípulos con una afirmación profunda: «Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis».
Me encontré con una escritora que se inspiró en su propia experiencia para añadir un toque personal a las palabras de Jesús en la Última Cena: «Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros».
El Señor Jesús tiene sus escenas favoritas. La primera de la lista es la del pastor y la oveja, pero no cualquier pastor, sino el Buen Pastor.
Al comentar la figura del apóstol Tomás, un escritor lo presenta no tanto como un escéptico, sino más bien como un representante de las muchas personas que a lo largo de los siglos han querido tener más pruebas de que Jesús resucitado está vivo y presente.
He descubierto un poema titulado «Al Dios desconocido». Este título expresa dos cosas.
Al relacionarnos con los demás, podemos hacerlo de manera que apaguemos su luz interior o que la iluminemos, ayudándolos a revelar su verdadera esencia, tal como sucedió en la Transfiguración de Jesús. Para acercarnos más a Cristo y reflejar su presencia, es clave estar disponibles en la oración y en la vida diaria, siguiendo el consejo de Santa Luisa de Marillac sobre mantenernos en la presencia de Dios.
Vincular la fe cristiana con la perfección, tomando a Jesús como modelo, puede ser inspirador, pero también desalentador cuando no alcanzamos ese ideal. San Pedro ejemplifica esta lucha: su historia muestra que la vida de fe es un proceso de caídas y levantamientos. Vicente de Paúl advierte contra la «oración ilusoria», donde las emociones espirituales no se traducen en acciones concretas.
Varios comentaristas utilizan la palabra «íntimo» para describir el episodio del Evangelio de Marcos en el que Jesús cura al ciego. Hay mucho contacto físico.
Para muchos creyentes, el cuadro bosquejado en el salmo 23 es el más conmovedor de todos. «El Señor es mi pastor, nada me falta». Es una escena que se ha grabado en innumerables mentes a lo largo de los siglos.
Si alguna vez hemos anhelado una escena del paraíso, un lugar de descanso donde todo se integra, el salmo 23 nos lo pinta.