Una imagen que puede suscitar cierto temor es la de una tumba. Presente en escenarios de Halloween y en películas de terror, sugiere cosas como oscuridad y encierro.


Una imagen que puede suscitar cierto temor es la de una tumba. Presente en escenarios de Halloween y en películas de terror, sugiere cosas como oscuridad y encierro.

En distintos momentos y circunstancias de nuestra vida, se nos desafía a asumir una u otra prueba al servicio del prójimo.

Comentando la oración de una persona, Vicente expresa su firme convicción de que la Palabra de Dios sostiene nuestro servicio.
Algo que siempre he admirado, pero en lo que no he sido especialmente bueno, es la practicidad: tener sentido común para decidir qué hacer y ser realista respecto a lo que realmente se puede llevar a cabo.
Aunque las Escrituras iluminan a todos los grupos de edad, hay pasajes que están dirigidos a una etapa concreta de la vida.
Si nos hicieran la pregunta: «¿Alguna vez te has sentido decepcionado con Dios?», sospecho que habría una o dos manos levantadas… o quizá ¡todas las manos!
En el ministerio cristiano, nuestras palabras y acciones son instrumento del Espíritu Santo que actúa a través de nosotros. El verdadero fruto no nace del mérito personal, sino de la presencia de Dios que sostiene y da sentido a todo. Reconocerlo nos libra del orgullo y nos abre a la humildad agradecida.
“Los nuevos comienzos.” Es una expresión que evoca innumerables escenas memorables.
¿Has experimentado alguna vez la generosidad de una persona desprendida? ¿Alguien que daba de manera desbordante, alguien en quien percibías un sincero deseo de lo mejor para ti, y que estaba dispuesto a respaldarlo con el tiempo y el talento que tuviera?
Jesús utiliza palabras muy incisivas en el capítulo 24 de Mateo, desafiando a sus oyentes a “mantenerse despiertos”.
Una de las convicciones más confortadoras que profesamos en nuestro Credo de los Apóstoles es la de la comunión de los santos.
Una pregunta reveladora para hacerle a cualquier grupo: ¿Qué importa? En este grupo de personas, ¿qué cuenta más y qué cuenta menos? ¿Cuál es vuestra medida del éxito?