Cuando nos reunimos para orar, nos unimos a innumerables creyentes que, a lo largo de los siglos, también se han vuelto hacia Dios.


Cuando nos reunimos para orar, nos unimos a innumerables creyentes que, a lo largo de los siglos, también se han vuelto hacia Dios.

«Si él entrara hoy en mi vida». Es una letra del musical «Mame». La cantante expresa su pesar por haber perdido la oportunidad de entablar amistad con otra persona que aparece en su vida.

Un cuadro de Henry Ossawa Tanner plasma el ambiente de esta escena del Evangelio según San Lucas.
Una imagen que puede suscitar cierto temor es la de una tumba. Presente en escenarios de Halloween y en películas de terror, sugiere cosas como oscuridad y encierro.
En distintos momentos y circunstancias de nuestra vida, se nos desafía a asumir una u otra prueba al servicio del prójimo.
Comentando la oración de una persona, Vicente expresa su firme convicción de que la Palabra de Dios sostiene nuestro servicio.
Un tema impactante en estas lecturas cuaresmales es la relación entre lo que somos por fuera y lo que somos por dentro. Tanto las prácticas como el espíritu de la Cuaresma pretenden acercar más estos dos ámbitos.
«Conversación» es una palabra con una etimología instructiva. El término procede de “con” (con) y “versatio” (intercambio), subrayando la interacción y el compromiso mutuo.
El ángel Gabriel transmite un mensaje que no solo revela que Dios la ha colmado de su favor, sino que además anuncia que pronto concebirá y dará a luz un Hijo. La reacción inicial de María es “ponderar” estas palabras, tratando de comprender su significado.
En un artículo sobre la personalidad, el autor utilizaba la expresión «activo del ego». Se refería a la manera en que una persona puede sacar partido de los logros de otra.
El ángel Gabriel le transmite un mensaje en el que no solo le dice que cuenta con el favor de Dios, sino que pronto concebirá y dará a luz a un hijo. La reacción inicial de María es «meditar» estas palabras, tratando de comprender su significado.
En el Evangelio de Lucas, Jesús se dirige a sus discípulos con una afirmación profunda: «Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis».