2 Cor 6, 1-10; Sal 97; Mt 5, 38-42.

“Aclamemos con júbilo al Señor”

El día de hoy podemos compartir la alegría de vivir y experimentar la presencia de Dios con nosotros, confiados en que todo lo podemos en Dios que nos fortalece y aconseja en todo momento.

Como Padre amoroso, hay un tiempo en que nos enseña, nos educa para la vida, porque como un padre, tiene que preparar a sus hijos para que sepan responder ante las exigencias de la vida. Hay momentos de enfrentar circunstancias adversas y siempre es posible dar la mejor de las respuestas, manteniendo siempre presente en nuestro corazón, la sabiduría con que se nos educó de niños, con los valores que crecimos, con las bases y principios con que nos educaron, y con ello, poder discernir entre lo bueno y lo malo. Por eso, el mundo está en constante conflicto con los hijos de Dios. Porque ser de Cristo, es ser signo de contradicción para este mundo.

Mostremos al mundo la sabiduría de Dios que hemos aprendido desde la Palabra, la doctrina, la participación en la Iglesia. De esta manera, nuestro testimonio de vida será pasar por este mundo haciendo el bien, como Jesucristo.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Seminaristas del Seminario Mayor Vicentino de Tlalpan, Cd. de México

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