El estudio y la oración —enseñaba Vicente— son elementos esenciales; sin embargo, la labor no puede detenerse ahí.


El estudio y la oración —enseñaba Vicente— son elementos esenciales; sin embargo, la labor no puede detenerse ahí.

Las citas que leemos en línea —provenientes de nuestros fundadores y santos, de la Regla e incluso de la Sagrada Escritura— se comprenden siempre mejor dentro del contexto del pasaje completo del cual han sido extraídas. Leer y repetir únicamente fragmentos breves no solo nos desvía de su sabiduría, sino que también puede tentarnos a buscar citas que respalden aquello que ya hemos decidido, en lugar de buscar una comprensión que nos ayude a discernir mejor.

Cuando nos enfrentamos a dos aparentes contradicciones o polaridades, la verdadera respuesta no consiste tanto en decidir entre «esto o aquello», sino más bien en llegar a la fórmula de «ambas cosas a la vez».
Los vicentinos no son soldados, maquinistas ni enfermeros a quienes se recluta para cubrir cuotas, se forma y se envía a ocupar puestos vacantes. Esto es una vocación, no una profesión, y en la Sociedad no hay vacantes que cubrir, sino anhelos de Dios en los corazones de los posibles miembros.
Una de las características más distintivas de la espiritualidad vicentina es su naturaleza eminentemente física: «amamos a Dios con la fuerza de nuestros brazos».
Del 7 de febrero al 30 de mayo de 2026, la Compañía de las Hijas de la Caridad realiza un itinerario formativo dirigido a las Hermanas llamadas a asumir, en sus respectivas Provincias, la misión de animar la presencia de la Compañía en las redes sociales.
Una de las características más distintivas de la espiritualidad vicentina es su naturaleza eminentemente física: «amamos a Dios con la fuerza de nuestros brazos».
Del 15 al 18 de marzo de 2026, cerca de 120 participantes se reunieron en México con motivo de la Asamblea Internacional de Delegadas de la AIC. bajo el lema “Sembremos paz y esperanza para transformar el mundo”.
Una de las características más distintivas de la espiritualidad vicentina es su naturaleza eminentemente física: «amamos a Dios con la fuerza de nuestros brazos».
El Instituto Misionero de la Santísima Trinidad es una comunidad internacional dedicada a preservar la fe y evangelizar, especialmente entre los más necesitados, formado por laicos consagrados que viven en el mundo secular. Su misión combina la espiritualidad, el servicio a los marginados y la formación de laicos como apóstoles, adaptándose a diversos contextos culturales y sociales.
Cada año, el 25 de marzo —fiesta de la Anunciación—, las Hijas de la Caridad renovaron en silencio sus cuatro votos: de castidad, pobreza, obediencia y servicio a los pobres, corporal y espiritualmente.
Existen límites a lo que podemos hacer para atender las necesidades de nuestros vecinos. A veces es una simple cuestión de matemáticas: literalmente no tenemos dinero para pagar el alquiler o la factura de la luz. Otras veces, la necesidad exige niveles de especialización que tal vez ningún miembro de nuestra Conferencia posee. Es fácil ver lo que podemos hacer; discernir lo que debemos hacer puede resultar más difícil.