El motivo de nuestras obras, la misión de nuestra vocación y el Dios a quien servimos son, en el fondo, una sola realidad: la caridad. Esta virtud teologal, que el Apóstol nos enseña que está por encima de todas las demás virtudes, se define en nuestro Catecismo mediante la formulación del mandamiento más importante: amar a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y amar al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.
Sociedad de San Vicente de Paúl
Contemplación: Una auténtica pérdida de tiempo
Las reuniones de las Conferencias vicencianas no están llamadas a convertirse en simples sesiones de gestión. La rendición de cuentas importa, pero su finalidad más profunda es ayudar a crecer en santidad, amistad, comunión y servicio. Cuando Cristo permanece en el centro, incluso los asuntos prácticos forman parte del camino compartido hacia el cielo.
Contemplación: Brillar ante todos
En nuestras conversaciones cotidianas, solemos entender la palabra “radical” como algo extremo o drástico; a menudo se califica de radicales a los manifestantes de ambos extremos del espectro político. Se tilda de radicales a las ideas nuevas y poco convencionales. Por ello, al perseguir nuestras vocaciones, profesiones u otros intereses, no aspiramos a ser radicales. Sin embargo, la palabra “radical” —que proviene del latín *radix*, que significa “raíz”— no implica en absoluto extremismo, sino que denota algo fundamental o esencial.
Las cuatro características del liderazgo vicentino
El liderazgo vicentino es, ante todo, una misión inspirada en el Evangelio y colocada al servicio de los pobres y de los que sufren. En la Sociedad de San Vicente de Paúl, liderar no significa ocupar un lugar destacado, sino asumir una responsabilidad con espíritu...
Contemplación: Servicio radical
En nuestras conversaciones cotidianas, solemos entender la palabra “radical” como algo extremo o drástico; a menudo se califica de radicales a los manifestantes de ambos extremos del espectro político. Se tilda de radicales a las ideas nuevas y poco convencionales. Por ello, al perseguir nuestras vocaciones, profesiones u otros intereses, no aspiramos a ser radicales. Sin embargo, la palabra “radical” —que proviene del latín *radix*, que significa “raíz”— no implica en absoluto extremismo, sino que denota algo fundamental o esencial.
Contemplación: Hay que creer
«No basta estar convencido», escribió el beato Federico a un amigo. «Hay que creer». Federico, dotado de una inteligencia brillante desde muy joven, atravesó su propio periodo de dudas sobre la fe mientras asimilaba los grandes logros de la razón y la ciencia durante sus estudios. Muchos jóvenes de su entorno se alejaban de la Iglesia y, tal vez, la presión de sus compañeros contribuyó a sembrar dudas en él.
Contemplación: Tan cierto como que estamos aquí
Para san Vicente de Paúl, la conciencia de la presencia de Dios impregnaba cada momento de la vida. Reconocía a Dios en el tiempo, la creación, la oración, las tareas cotidianas y, sobre todo, en los pobres. Recordar su presencia constante alimentaba la gratitud, la atención y la apertura a la gracia, llevando a servir a los demás como un encuentro directo con Jesucristo.
Contemplación: Como el ciervo que busca agua
Nuestra vocación como vicentinos es sencilla: «seguir a Cristo sirviendo a los necesitados y dando testimonio de su amor compasivo y liberador». Nuestra vocación nos lleva a «caminar juntos hacia la santidad», que es «la unión perfecta con Cristo y la perfección del amor». Buscamos lograrlo «visitando y dedicándonos a los pobres», «asistiendo a la reunión de la Conferencia» y «llevando una vida de oración y reflexión». Todo esto lo hacemos «por amor solamente».
Contemplación: ¿Cuánto es demasiado?
El servicio vicenciano exige una misericordia paciente y compasiva, incluso cuando algunas personas toman decisiones que agravan sus dificultades. Siguiendo a Cristo y al beato Federico Ozanam, se nos invita a no juzgar precipitadamente ni abandonar a nadie a la desesperación, sino a ofrecer esperanza, ayuda concreta y generosidad, alentando a la vez un cambio duradero.








