Novena a san Vicente de Paúl 2022: Día 5

por | Sep 22, 2022 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

Oración:

¡Oh Dios, Padre amoroso! Que por tu gran bondad nos has llamado a ser Evangelizadores de los pobres, siguiendo los caminos de tu Hijo amado Jesucristo, ayúdanos, con el ejemplo de San Vicente de Paúl, a ser diligentes y audaces ante las necesidades de nuestros hermanos, con un corazón sensible ante los sufrimientos. Concédenos, por tu Espíritu Santo, ser capaces de anunciar, practicar y testimoniar el Reino de Dios en todos los lugares del mundo, para que ninguna periferia se prive del anuncio gozoso de la Salvación.

Que al contemplar a tu Hijo hecho hombre, podamos pasar de la mesa de la Palabra y de la mesa de la Eucaristía a la mesa de los Pobres, para compartir con los demás el Pan de Vida. Danos la capacidad de ser hombres y mujeres que encarnemos una verdadera espiritualidad para responder a los desafíos de hoy, en medio de esta pandemia y sus consecuencias. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén

Oración a san José

(propuesta por el papa Francisco en el año de san José)

Salve, custodio del Redentor y esposo de la Virgen María. A ti Dios confió a su Hijo, en ti María depositó su confianza, contigo Cristo se forjó como hombre.
Oh, bienaventurado José, muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal. Amén.

Padre Nuestro…

Oración a la Virgen:

(De los escritos de san Vicente de Paúl)

Santísima Virgen María ayúdanos a estar dispuestos a practicar las máximas evangélicas, te pedimos que llenemos de ellas nuestro espíritu, llenemos nuestro corazón de su amor y vivamos en consecuencia. Por tu intercesión ya que, mejor que ningún otro, penetraste el sentido de esas enseñanzas y las practicaste. Para esperar que, al vernos aquí en camino de vivir según estas máximas, nos serán favorables en el tiempo y en la eternidad.

¡Oh, santísima Virgen, pide al Señor este favor, pídele una verdadera pureza para nosotros, para toda la familia vicentina! Esta es la súplica que te hacemos. Amén.

Dios te salve…. Gloria…

QUINTO DÍA

Túnez – 1605

Signo: Alguna embarcación, imágenes de África o de un puerto, algunas imágenes de esclavos.

En 1605, Túnez, es el país más pequeño del norte de África, y limita marítimamente con Europa. En el siglo diecisiete, consecuencia de diferentes guerras y conquistas, habitaban allí gran cantidad de turcos y musulmanes que se especializaban en la compra y venta de esclavos cristianos; estos eran retenidos de diversas formas, especialmente en los asaltos a barcos y navíos. Pero, ¿por qué motivo San Vicente se encontraría en tan poco tiempo en un país africano, sin previo aviso y embarcado en un viaje lleno de peligros?: El cautiverio y la esclavitud, una gran prueba para el joven sacerdote en aquella época.

Canción: Por los caminos de Vicente

Iluminación Bíblica: Toma tu Biblia viajero y busca el texto 2 Cor. 1, 3-4

Reflexión:

Escuchemos a San Vicente: Así pues, mi estado en una palabra es tal que estoy en esta ciudad de Roma, donde continúo mis estudios, mantenido por monseñor el vicelegado que era de Aviñón, que me concede el honor de estimarse y de desear mi ascenso, por haberle enseñado muy bellas cosas curiosas que aprendí durante mi esclavitud con aquel viejo turco a quien, como ya le escribí, había sido vendido.

(I pág. 85)

Como muchos otros cristianos que habitaban tierras europeas y se embarcaban mar adentro para desplazarse de un lugar a otro, San Vicente se vio frente a la gran prueba del cautiverio y la esclavitud, no se imaginaba el joven sacerdote francés que por desplazarse para recibir una herencia otorgada por una buena mujer en Castres (población francesa), y luego a su regreso, seria asaltado por turcos en la embarcación que haría parte de su recorrido hasta Toulouse (Francia), ciudad en la que realizó sus estudios de teología. EL cautiverio lo llevó hasta Túnez, al norte de África, allí fue encadenado y paseado por la ciudad para ser vendido al mejor postor.

Esta experiencia se verá reflejada sin duda en la gran preocupación de san Vicente por los presos, especialmente de las galeras (barcos usados como cárceles), que sufren grandes incomodidades, dolores, y la tristeza de su cautividad. Tanto los sacerdotes de la Congregación como las Hijas de la Caridad serán presurosos en el servicio a estos hermanos.

Preguntas:

  • ¿Pones con esperanza en las manos de Dios tus problemas y dificultades, o por el contrario, te desesperas y tu fe se debilita?
  • ¿Cuáles son las “esclavitudes” que tienes atadas a tu vida en este momento y no te dejan confiar plenamente en Dios como lo hizo San Vicente?

Gozos

“San Vicente de Paúl, enciende en nosotros el fuego de la caridad”

Fuego de la caridad, desde el campo a la ciudad,
como campesino o preceptor; de misionero a fundador.
La llama ardiente de tu celo, nos pone en la misión de quitar el velo
a los esclavos y a los afligidos, a quienes damos el Evangelio.

Tus hijos e hijas llevan con pasión tu heraldo,
en el firmamento luz ponderosa de tu amor nos guía
con la fuerza imperativa de amar sin miedo,
a quien sediento por la justicia corría.

En el horizonte nos invitas a fijar mirada,
amor efectivo reclaman los pobres;
que sea nuestra caridad inventiva y cimentada
para dar a Cristo en la tierra un mundo sin distinciones.

Padre de los pobres, predicador infatigable
del celo por las almas compártenos ejemplo;
para dar a los pobres testimonio fiable
que conduzcan al hombre a verdadero templo

¡El pueblo muere de hambre y se condena!
Urge llevar el pan con justicia,
que sólo por nuestro amor
los pobres nos perdonarán.

¡Oh Vicente de Paúl! Que no se halle en nosotros
un amor que sea subjetivo, ¡donativo debe ser!,
con el esfuerzo de nuestro brazos,
y en la frente el sudor, para dar a conocer al prójimo
el amor de nuestro Dios.

Misión y Caridad son las alas
que te llevaron al cielo,
a tu entrada, pobres y ricos te esperaban.
Gozosos tu hijos, mientras Cristo te coronaba
de laureles y santidad, padre y apóstol,
la Iglesia en ti se reflejaba.

Oración final al corazón de san Vicente de Paúl:

Oh Corazón de San Vicente que sacaste del Sagrado Corazón de Jesús, la caridad que tú derramaste sobre todas las miserias morales y físicas de su tiempo, alcánzanos de jamás dejar pasar a nuestro lado miseria alguna sin socorrerla.

Haz que nuestra caridad sea respetuosa, delicada, comprensiva, efectiva como fue la tuya. Pon en nuestros corazones una fe viva que nos haga descubrir a Cristo sufriente en nuestros hermanos desventurados.

Llénanos del celo ardiente, luminoso, generoso que jamás encuentre dificultad alguna en servirlos. Te lo pedimos, oh Corazón de Jesús por la intercesión de aquel, cuyo corazón no latía ni actuaba más que por impulso del tuyo. Amen

Descarga la novena completa pulsando aquí.

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