“Señor, tú eres nuestro Rey“
Dn 7, 13-14; Sal 92; Ap 1, 5-8; Jn 18, 33-37.
Estamos terminado el año litúrgico, por ello nuestra mirada se fija en Jesús, el Rey del Universo. El mismo Jesús matiza el carácter de su reinado: “mi reino no es de este mundo”, es decir, no es un reinado de poder y riqueza. A lo largo del Evangelio se ve que este Rey está clavado en la cruz, como lo dice el Apocalipsis, “aquel que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre”. Es un Rey que no intenta imponer su dominio, sino que ha venido a servir y a dar su vida por todos.
Sus seguidores, cada uno de nosotros, tenemos que aprender esta lección. Nuestra actitud no debe ser de dominio sino de servicio; no de prestigio político o económico, sino de diálogo humilde y comunicador de esperanza.
No vaya a ser que, como comunidad de fe o como personas particulares, perdamos de vista los valores que Él nos ha enseñado. Por eso en el Padrenuestro pedimos siempre con grande fe que “venga a nosotros tu reino”.
Pidamos a nuestro Señor Jesús que nos ayude a configurar nuestra vida con el proyecto de su reino y poderlo hacer cada día.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Seminaristas del Seminario Vicentino de Tlalpan, Ciudad de México
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