Hace dos siglos, los primeros sacerdotes y hermanos de la Congregación de la Misión en los Estados Unidos no tenían idea de en qué se estaban metiendo. No había Damas de la Caridad o Hijas de la Caridad. Tampoco estaba presente la Sociedad de Vicente de Paúl.

Los primeros miembros de la CM en los Estados Unidos

Incluso después de toda una vida intentando vivir la misión de llevar buenas noticias a los pobres, me sorprendió el siguiente párrafo en un reciente ensayo sobre aquellos que fueron pioneros en el ministerio vicenciano en los Estados Unidos. Quizás también me impactó porque durante mi formación, hace más de 50 años, no estábamos lo que se dice exactamente inmersos en nuestra historia. El párrafo:

Como [estos miembros de la Congregación de la Misión] se habían preparado para este trabajo en Europa, no pudieron evitar tener una imagen acorde a su experiencia de vida en Europa: tierras variadas salpicadas de ciudades, cada una de ellas con una iglesia en el centro y una comunidad que compartía la misma lengua y cultura. Pero lo que descubrieron en su nuevo hogar fue un inmenso territorio de tierras salpicadas de granjas, pocas ciudades e incluso menos iglesias, y pueblos con diferentes idiomas, costumbres y religiones.

 

Por supuesto, estoy seguro que sentían la llamada a seguir a Cristo, el evangelizador de los pobres. Pero nunca pensé en lo que realmente esperaban cuando llegaron. O que tal vez no tenían idea de en qué se estaban metiendo. Ciertamente estaban llenos de celo. Lo que encontraron fue muy diferente de lo que imaginaron.

Esto me hizo pensar en lo diferente que es el mundo en el que servimos hoy, del mundo en el que crecí hace más de 70 años. Ciertamente es diferente del mundo en el que esperaba servir, cuando fui ordenado sacerdote.

Quien de nosotros podría haber imaginado…

¿Quién podría haber imaginado, hace una generación, el actual panorama transformado de la sociedad y la iglesia?

Hace menos de 15 años, se vendió el primer iPhone, que cambió las reglas del juego. Sí, existía el mundo antes de iPhones, iTunes, Alexa, Siri, etc. Era un mundo que los adolescentes de hoy no han conocido… y que las personas mayores quizás hayan olvidado, o al que estén desesperadamente tratando de aferrarse.

El Papa Benedicto comentó en 2012: «Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural» (Mensaje, Día Mundial de las Comunicaciones, 2012 ). Ya en la década de 1990, comenzamos a escuchar términos como «Nativos digitales» y «Inmigrantes digitales».

¿Quién podría haber imaginado una sociedad en la que las tribus políticas clasificarían a las personas, el advenimiento de las «fake news [noticias falsas]» y cuestionaría la naturaleza misma de la verdad? Un mundo en el que, literalmente, un puñado de personas posee más riqueza que la mayoría de la población mundial.

¿Quién podría haber imaginado una iglesia donde tantos jóvenes (y otros grupos) no se sienten bienvenidos? Una iglesia donde tantos católicos están indignados no solo por el escándalo del abuso clerical, sino también por el escándalo de los clérigos de alto rango que fueron cómplices en el encubrimiento.

El sentido de San Vicente de su tiempo

Pienso en otras dos citas. Cuatro años antes de su muerte, San Vicente escribió:

Si yo hubiera sabido, como lo he sabido después, lo que era el sacerdocio, cuando cometí la temeridad de aceptarlo, habría preferido dedicarme a trabajar la tierra antes de ingresar en un estado tan temible.

Pero también dijo:

Ese fue, hermanas, el comienzo de su Compañía. Como no era entonces lo que es ahora, hay razones para creer que aún no es lo que ha de ser cuando Dios la haya perfeccionado como Él lo quiere.

A día de hoy, podría fácilmente imaginarle decir a todas las mujeres y hombres que están tratando de seguir a Cristo Evangelizador de los Pobres algo así como… «El mundo en el que sirves hoy no es el mundo al que serviste ni siquiera hace una generación. Tampoco es el mundo en el que vas a servir mañana».

Preguntas para cuestionar a quienes desean seguir a Cristo

  • ¿Sigo viviendo en el «Kansas» de la forma en que solíamos hacer las cosas antaño, como evangelizadores de los pobres?
  • ¿He revisado mis suposiciones sobre el servicio al mundo de hoy?
  • ¿Qué puede significar ser una iglesia de laicos en misión en el mundo de hoy?
  • ¿Qué es lo permanente en nuestra misión?
  • ¿Qué necesitamos cambiar para servir con mayor eficacia?

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