Hch 14, 21-27; Sal 144; Ap 21, 1-5; Jn 13, 31-35.

“Ámense los unos a los otros”

La clave de toda la vida está en el amor.

Ámense entre ustedes, como yo los he amado. Esta es el mandato que Jesús nos da poco antes de morir. Ámense.

Y nos dice que el amor mutuo es el signo que nos va a definir como sus discípulos, porque es como su sello, como su huella digital que nosotros podemos compartir. “En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros”.

¿Qué tanto te capacitas, te ejercitas en el amor?

¿Vas poco a poco purificando tu corazón de todo sentimiento que no sea amor, perdón, acogida? ¿El amor es la referencia para evaluar tu vida, tu seguimiento de Jesús?

El amor es la clave del proyecto de Jesucristo, que en el evangelio hoy nos convoca a tener una sola regla, un solo mandamiento: amar. Amar sin medida, amar sin cansancio, amar hasta setenta veces siete, amar aunque cueste, hasta que duela. Amar sin reclamar nada a cambio, amar hasta sentir que te salen alas y que vuelas, con la libertad de los hijos de Dios. Los que caminan los caminos del amor.

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Seminaristas del Seminario Mayor Vicentino de Tlalpan, Cd. de México

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