1 Jn 3, 7-10; Sal 97; Jn 1, 35-42.
“Hemos encontrado al Mesías”
El día de ayer escuchamos el testimonio del Bautista sobre Jesús como el Cordero de Dios. Hoy vuelve a darlo, pero únicamente a dos de sus discípulos, los cuales, ni tardos ni perezosos se ponen detrás de Jesús.
El testimonio del Bautista empuja a dos de sus discípulos a seguir a Jesús. ¿Cuántos bautistas hay en nuestros días que no se cansan de mostrarnos al Cordero de Dios presente entre nosotros, invitándonos a seguirlo para aliviar nuestra vida de tantas y tantas preocupaciones, problemas y tristezas? El Papa Francisco en su Exhortación Apostólica Evangelli Gaudium (nº 1) nos invita a recuperar la alegría y a saciar nuestra vida al encuentro con Jesucristo.
“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentrancon Jesús. Quienes se dejan
salvar por Él –nos dice– son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. Y nos desafía a un compromiso: En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría”.
Sería muy bueno hacernos la siguiente pregunta:
¿Qué busco o espero yo de Jesús cuando voy a misa?
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Jorge Pedrosa Pérez, C.M.
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