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San Vicente de Paúl nos dijo que “debemos asistir a los pobres y procurar que se les asista de todas formas, por nosotros mismos y por otros… Hacer esto es predicar el evangelio de palabra y de obra” (SVP XII, 87). La Familia Vicenciana fue invitada en 2015 a centrarse en el “año de la colaboración Vicenciana“. Fuimos llamados a explorar nuevas formas de colaboración dentro de la Familia Vicenciana, y a reflexionar sobre las formas que ya llevábamos a cabo dicha colaboración.

Colaborando con la Familia Vicenciana, servimos a los pobres con mayor eficacia. La Confederación Internacional de la Sociedad de San Vicente de Paúl, lo redactaron de una forma más hermosa, diciendo: “Podríamos conseguir una caridad más amplia y eficaz, que reúna ideas, creatividad, trabajo y espiritualidad, con la misión común de servir a Cristo en la persona de los pobres y necesitados, que suscite un crecimiento en su espiritualidad”.

En la carta del P. Gregory Gay a la Familia Vicenciana —de fecha 30 de enero de 2015— en la apertura del año de la colaboración de la Familia Vicenciana, a los dirigentes nacionales e internacionales, pidió sus comentarios y reflexiones sobre el tema. Las respuestas fueron tan diversas como lo es la Familia —no sólo en sus países de origen, sino también en sus respuestas.

El lema que se dio al año de la Colaboración Vicenciana es “Juntos en Cristo nosotros los Vicencianos hacemos la diferencia”. Se hizo evidente, a medida que se recibían las respuestas, sobre cómo la colaboración Vicenciana se está llevando a cabo alrededor del mundo y se sigue desarrollando.

La respuesta sobre lo que significaba la colaboración Vicenciana estaba clara para ellos —colaborar en formas sencillas para hacer que su región del globo mundial fuese mejor, para que los pobres pudiesen ser mejor servidos—. A la vez que todos expresaban un gran deseo de crecimiento en la colaboración, todos ya estaban practicando la colaboración de maneras maravillosas. Su práctica de colaboración era variada y creativa.

Algunas formas de colaboración Vicenciana se realiza por diversas ramas de la Familia trabajando juntos en un mismo ministerio u obra. En México, se crearon dos obras, con la ayuda de diversas ramas de la Familia Vicenciana –”Casa Vicentina” (para la promoción humana) y el proyecto “Fundación San José de Guadalupe de la Familia Vicentina” (ancianos)—. Más al sur, en Cali, Colombia, diversas ramas trabajan juntas en el “Centro de Servicio Social Sor María Luisa Courbin”.

Otra forma de colaboración Vicenciana se realiza sirviendo en juntas, o como asesores y directores espirituales para ministerios de otras ramas de la Familia Vicenciana. Un ejemplo puede encontrarse en la provincia occidental de los Estados Unidos. Allí, hay Misioneros Paúles que guían espiritualmente a ramas tales como la Sociedad de San Vicente de Paúl y las Damas de la Caridad. También se compartió que nuevas conferencias de la Sociedad de San Vicente de Paúl a menudo están organizadas por miembros de la Congregación de la Misión o de la Compañía de las Hijas de la Caridad.

Otra forma de colaboración de las ramas de la Familia Vicenciana es a través de la celebración y la difusión de nuestro carisma y las vocaciones. Muchos alrededor del mundo hablaban de su conexión con la Asociación de la Medalla Milagrosa, maravillosa manera de conectar a los laicos con esta devoción tan importante y parte vital de nuestra historia Vicenciana. La Asociación de la Medalla Milagrosa colabora con las ramas de la Familia Vicenciana, como puede verse en España. Apoyan a las Hijas de la Caridad en su servicio en un hogar para ancianos. También colaboran con los catequistas de JMV (Juventudes Marianas Vicencianas), lo que nos lleva al punto siguiente.

Esta colaboración se ha extendido también a los jóvenes, incluso a la Escuela Primaria. La parroquia de San Vicente en Sydney (Australia) fue la primera en establecer un grupo llamado los “Minnie Vinnies”, “un programa para niños de Primaria a los que se introduce, a través de la oración y el apoyo a los necesitados, al espíritu de San Vicente”. El grupo ha sido un éxito. En Untermarchtal (Alemania), el padre Christian Rolke, C.M., de la provincia de Austria-Alemania, participó en un gran encuentro de jóvenes y les presentó un taller sobre vocación Vicenciana.

Nuestro trabajo en la colaboración dentro de la Familia Vicenciana, sin embargo, no termina con la clausura del año 2015-2016. Todavía hay mucho trabajo por hacer.

Hemos sido bendecidos con una gran diversidad de ramas en la Familia Vicenciana, pero es necesario que crezca el conocimiento de cada carisma particular, y de su ministerio. Algunas relaciones entre ramas necesitan aún ser iniciadas y avivadas. Mons. Ing. Libuša Miháliková, Presidente de la Sociedad de San Vicente de Paúl en Eslovaquia, admitió que la colaboración ha disminuido en el país y que, en verdad, no saben mucho sobre otras ramas. Esta preocupación no se limita a Eslovaquia: la Asociación de la Medalla Milagrosa de España sugirió tener un encuentro para conocer las distintas ramas de la Familia Vicenciana. Las Hijas de la Caridad en Milán (Italia) recomiendaron más reuniones para animar y sostener el crecimiento de la colaboración Vicenciana.

Aún es necesario promover el hecho de que todas las ramas de la Familia Vicenciana (consagradas o laicas) llevan una impronta del carisma. La “clave” al carisma no pertenece únicamente a la Congregación de la Misión y las Hijas de la Caridad. San Vicente y Santa Luisa hicieron hincapié en la necesidad de aprender de los demás. Todos nosotros podemos estar de acuerdo en que, muchas veces, aprendemos más de los demás, ya sea de aquellos que servimos o de otras ramas de la Familia Vicenciana, que lo que nosotros podríamos enseñarles.

El P. Mick Walsh, Visitador de la Provincia de Oceanía, trajo a colación un tema importante: “Aquí, en Oceanía, nos enorgullecemos de trabajar con, aprender de y ser inspirados por otros muchos grupos cristianos, no cristianos y seculares, que cuidan de los pobres. FAMVIN [la Familia Vicenciana] nos debe abrir a la bondad del mundo, y no atarnos solo a aquellos que tienen relación con Vicente de Paúl”. No solamente las necesidades de los pobres nos llaman a esto, sino también nuestra iglesia.

Al hablar en el Encuentro Internacional para la Paz en 2013, el Papa Francisco dijo: “El diálogo puede ganar la guerra. El diálogo permite vivir juntas a personas de diferentes generaciones, que a menudo se ignoran; permite vivir juntos a ciudadanos de diversas procedencias étnicas, de diversas convicciones. El diálogo es la vía de la paz. Porque el diálogo favorece el entendimiento, la armonía, la concordia, la paz. Por ello es vital que crezca, que se extienda entre la gente de cada condición y convicción como una red de paz que protege el mundo, y sobre todo protege a los más débiles”. Aunque que el Santo Padre utilizó la palabra “diálogo”, lo mismo podría decirse de la “colaboración”.

Zafen, una organización sin ánimo de lucro para micro préstamos en Haití, es un ejemplo perfecto de cómo puede funcionar esto. Los dos fundadores de la organización fueron la Familia Vicenciana Internacional y la Universidad DePaul de Estados Unidos, también incluyó dos grupos seculares: Fonkoze y Haitian Hometown Associations Resource Group [“Grupo de Recursos de Asociaciones oriundas de Haití”]. Donde las necesidades de los pobres existen, también existen otros que se preocupan.

Agradecemos a los líderes de la Familia Vicenciana en el mundo, que hablaron tan honestamente sobre sus pensamientos, luchas y alegrías de colaboración Vicenciana. Oramos para que este año de la colaboración de la Familia Vicenciana haya sido para todos nosotros una inspiración a no desmayar y a buscar maneras nuevas y creativas de trabajar juntos, en el futuro, de lado de las personas que viven en la pobreza.


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