Día de Oración y Ayuno Vicentino: martes 5 de abril de 2016

por | Abr 5, 2016 | Reflexiones | 0 comentarios

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Día Vicentino de ayuno y oración
5 de abril de 2016

Manos curativas – Mendigos por los pobres Dando una segunda oportunidad — Las oraciones hacen milagros

Manos curativas — Los Vicentinos están haciendo el trabajo de Dios poniendo sus manos sobre todos aquellos que lo necesitan. Nosotros recibimos el don durante la eucaristía. Por eso es nosotros vemos y servimos a Cristo en los pobres.  Nosotros nos convertimos en Él, vigilados por el Padre y guiados por el Espíritu Santo para servir cada persona necesitada. Nosotros ponemos nuestras manos curadoras, no como médicos, no como enfermeras. Somos las manos curadoras de Jesús. Nosotros podemos llevar nuestras manos a todos los necesitados, presos, enfermos, adictos, gente de la calle, inmigrantes y familias muy necesitadas. Mientras escribía esto me acorde de un hombre que yo visité en la cárcel, lo toqué y él saltó. Le pregunto por qué saltó y me dijo “Nunca nadie me toca  ni me hace sentir importante y tú lo hiciste”.  Yo le dije que éstas eran “las manos curativas de Dios” y él de verdad quiso que yo rezara y que le enseñara a rezar. Él me llamó un día y me dijo que había cambiado y que él sabía que yo estaba trabajando con RCIA y me preguntó si se podía unir. Yo le dije que sí y todo el mundo lo abrazó con sus manos curativas. Una vez terminado el curso, vino a bautizarse el sábado de semana santa. Estaba radiante.    Después de que el padre lo mojo 3 veces, él le pidió “Padre, hágalo una vez más, soy un pecador”. Yo siempre le enseñé al grupo la importancia de la eucaristía y le dije que nunca olvidaran su primera vez, cada vez que recibieran el cuerpo y la sangre de Cristo. Después de la comunión, lo miré y lo vi realmente abarcado por Dios. Empezó a caminar muy lentamente y yo lo seguí, preocupada. Lo vi arrodillarse afuera y levantando sus manos al cielo dándoles gracias a Dios por haberlo perdonado. Él fue y convirtió a muchos otros, pero también volvió a la cárcel muchas veces.

Mendigos por los pobres — El mendigo ciego llamo: “Jesús Hijo de David, tenme lastima”. La Iglesia siempre se ha ocupado de los enfermos, los hambrientos, los minusválidos y los presos. Todos seguimos el ejemplo y las palabras de Jesús. El nos escena como servir y nos llama servir. Nuestro patrono, San Vicente de Paul, empieza algo muy bueno como un ejemplo del amor de Jesús, quien trajo su amor a los demás y mendigo por ellos. Él inspiró al Beato Frederic Ozanan quien uso las palabras “Me gustaría abrazar el mundo en una red de caridad”. Con ese sentimiento, Frederic Ozanam cofunda la Sociedad de San Vicente de Paul en 1833. Él aprendió a ver a Jesús en los pobres y les brindó el amor y la comida al mendigar. Su amor fue por los pobres. Él los trató como amigo y de verdad hizo una diferencia. Cuando Ozanam murió había 15 mil Vicentinos. El Dr. Painchaud trajo la Primera Conferencia a Canadá en 1846, en Quebéc. Estamos celebrando nuestro 170 aniversario con un libro especial con notas de los Vicentinos en todo Canadá y todos ellos son mendigos por los pobres. La Hermana Rosalia Rendu enseno a Frederic como ser un humilde mendigo. Hoy lo seguimos haciendo aunque en una forma más moderna que los primeros Vicentinos. En vez de la olla de sopa y las velas, nosotros llevamos la bolsa de comida y pagamos sus gastos de electricidad y calefacción para que estén cómodos. Somos mendigos por los pobres y estamos orgullosos de mendigar y escuchar los mensajes de Jesús para el bien de todo el mundo.

Dando una segunda oportunidad — La misericordia es la segunda oportunidad del amor. Cuando leemos Isaías 53 nos damos cuanto de lo Jesús hizo realmente por nosotros, así que siempre podemos tener una segunda oportunidad. Estamos invitados a hacer por los demás lo que fue hecho por nosotros. Como Vicentina, tengo muchas historias de gente dando una segunda oportunidad. Qué felices se ponen cuando los sacamos de la pobreza. Tenemos mucho refugiados e inmigrantes todos buscando una segunda oportunidad. Sus sonrisas son amplias y con los que  yo he trabajado  aman ser abrazados. Ellos son humildes y saben que les estamos dando una segunda oportunidad —a veces más de una vez. Con la vara que medimos somos medidos. Estamos llamados a servir y decimos “Si, estoy aquí para cumplir tu voluntad y dar a los demás una segunda oportunidad”. Este mensaje también va por nuestras obras con otros Vicentinos. Dar una segunda oportunidad suele ser perdonar y dar misericordia, que es amor. Nosotros les revelamos el rostro de Dios crucificado a los demás. Cualquier cosas puede pasar con Dios. Estamos tocados por el sufrimiento y la curación a los demás, especialmente su alma. Es en este año de la misericordia, debemos ser más visibles en nuestro servicio de amor y misericordia a nuestros hermanos más necesitados. Conocer las obras espirituales y corporales de la misericordia y dárselas a Jesús, que es quien nosotros servimos. Nos todas las personas están en nuestras iglesias, pero Jesús nos llama a tratarlos por igual, ya que todos somos amados igualmente por Dios. Como Vicentinos, les servimos a todos independientemente de sus etnias, credo, color, religión o estatus de vida. Les llegamos a todo y les damos segundas y terceras oportunidad a todos los necesitados.

Las oraciones hacen milagros — Debemos leer el evangelio frecuentemente. De verdad hay oraciones y regalos especiales de conocimientos. Él nos da las respuestas a muchas cosas con las que lidiamos. Ninguna oración queda sin respuesta; a veces no vemos la respuesta o no la creemos. Cuando recemos, debemos saber que Dios sólo quiere lo bueno para nosotros. A veces cuando oramos, estamos viviendo cosas que necesitamos resolver, especialmente, relaciones interpersonales. Dios quiere que las resuelvas. Cuando oramos por curación. No vemos la respuesta inmediatamente y de repente la respuesta está justo frente a nosotros. Debemos orar sabiendo que la oración será respondida, quizá no hoy, pero será respondida. No volvemos a ser los mismos cuando hemos sido tocados por el sufrimiento y la curación, especialmente, de nuestras almas. Cada vez que falle, mira a Dios en oración y dile que los amas. Él lo ama, pero también quiere escuchar que usted lo ama. A veces olvidamos decirle a Dios que lo amamos porque Él lo sabe todo, saquemos nuestro amor por Dios en las tres personas. ¡Ore siempre! Vivimos en un mundo de respuestas inmediatas y a veces nuestra respuesta tardara un poco más de lo que deseamos. Confíe en Dios y rece para que se cumpla Su voluntad. Dios nos ama y entiende nuestro dolor. Espere los milagros, ellos vendrán. Cuando piense que es inútil ore igual y prepárese para sentir los milagros de nuestro Dios, quien sólo ama.

Bendiciones,

Lynn.

 

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