Este artículo es el segundo de una serie mensual que la Familia Vicenciana de Lambayeque (Perú) está realizando, a raíz del Año de la Colaboración Vicenciana.

lambayeque“CM” – Pronto 400 años de fidelidad a su carisma y la Nueva Evangelización

1. ¿Qué es la Congregación de la Misión?

La Congregación de la Misión (CM), conocida usualmente como Padres y Hermanos Vicentinos, Paúles o Lazaristas, es una comunidad de sacerdotes y hermanos de la Iglesia Católica Romana, fundada por San Vicente de Paúl en 1625 para la evangelización de los Pobres y la formación del clero. Los Sacerdotes y Hermanos Vicentinos suman más de 4000 en el mundo y sirven en 86 países.

Los miembros de la comunidad sirven a Cristo entre los pobres y los marginados.

Fijémonos en el significado de su nombre oficial.

Misión: San Vicente le asigna este nombre desde la perspectiva de quién es Jesús. Jesús es el enviado del Padre que realiza la Misión del Padre en este mundo. La congregación de la Misión continúa esta Misión de Jesús en medio de la sociedad. Por eso nuestro sentido de Misión más que geográfico se sitúa desde el Amor de Dios. Dios Padre está muy preocupado de que los pobres reciban el anuncio de la Buena Noticia de Salvación de su Historia y de su Amor a través de su Hijo. Por eso para san Vicente y para los misioneros vicentinos Lc 4, 14-21 es un texto inspirador de la Misión.

Congregación: la misma palabra indica que es el resultado de la convocatoria previa que se ha realizado a un grupo de personas. Para nuestro caso es el resultado de la llamada de Jesús a los vocacionados para la Misión de tal forma que se congregan para evangelizar a los pobres siguiendo a Jesús en sus virtudes principales que San Vicente de Paúl contempló: sencillez, humildad, mansedumbre, mortificación y celo por las almas. Se trata de una Congregación, por lo que la dimensión comunitaria de la Misión es fundamental. Los padres vicentinos viven en comunidad para la Misión.

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2. ¿Cómo se originó?

La fundación de la Congregación de la Misión (C. M.) tiene su punto de partida en el “acontecimiento” de Gannes-Folleville. El “acontecimiento”, que el mismo Vicente de Paúl narra a sus misioneros en una conferencia, es, en síntesis, el siguiente: estando en el feudo de los Gondi, llaman a Vicente de Paúl al lecho de un moribundo. Éste era tenido por santo. Vicente de Paúl lo confiesa y se da cuenta de que no era tal santo, sino que no se había atrevido a confesarse por vergüenza. Vicente de Paúl descubre el abandono pastoral en que vivían las pobres gentes del campo. Vicente de Paúl interpreta este hecho como un “signo de los tiempos” a través del cual Dios le interpela fuertemente. Y el 25 de enero de ese año de 1617, fiesta de la conversión de San Pablo, en la iglesia parroquial de Folleville, Vicente de Paúl predica el primer sermón de misión. Por eso, ese “acontecimiento” y esa fecha son el embrión de la Congregación de la Misión.

Esto nos enseña a nosotros cómo la Congregación de la Misión nace por la necesidad de vivir la autenticidad de seguir a Jesucristo, de vivir la fe. Coinciden tres personas en ese momento que en su conciencia vivían esta preocupación:

  • Lambayeque2_002Un anciano en una aldea llamada Gannes que aparentemente era un buen testimonio para la comunidad de su pueblo, pero interiormente estaba en un pecado grave que no se había atrevido a confesar nunca en su vida. Necesitaba celebrar la MISERICORDIA de Dios. Así lo expresaba a todo el mundo y delante de la Sra de Gondy: “la confesión general hecha al señor Vicente había sido la última gran misericordia de Dios a un gran pecador como él”.
  • La Señora de Gondi que en su compromiso en la Iglesia, y en su compromiso civil del momento histórico se preocupó de que la gente que cultivaba sus tierras y trabajaban para ella pudieran recibir el servicio de la fe que ofrece la Iglesia (fácil de acceder en París, difícil de acceder en el campo).
  • Y San Vicente de Paúl que en 1617 cuando sucedieron estos acontecimientos Vicente de Paúl ya se estaba planteando la coherencia de su sacerdocio. Empezaría a preguntarse: ¿No sería esta la llamada a invertir la gracia de su sacerdocio entre los campesinos y a dejarse para siempre de sueños de grandeza y de comodidad?

Dado que estamos en la formación viva y permanente de la Familia Vicentina sería interesante reflexionar si me identifico con el valor de autenticidad que originó la Congregación de la Misión.

3. ¿Cuáles son sus características?

Las Constituciones actuales de la Congregación de la Misión -que datan de 1984- hablan muy claramente del “espíritu propio” de tal Congregación. Los artículos 4 al 8 son una descripción esquemática de ese “espíritu propio”. Así pues, el esquema podría ser el siguiente: “El espíritu de la Congregación de la Misión, fundada por San Vicente de Paúl, es el espíritu de Cristo:

  1. Enviado a predicar la Buena Noticia a los pobres, con un amor y reverencia hacia el Padre y un amor compasivo y efectivo hacia el pobre, y una gran docilidad a la Providencia,
  2. Teniendo muy presentes las virtudes de sencillez, humildad, mansedumbre, mortificación y celo por las almas;
  3. Y sabiendo que Jesucristo es la Regla de la Misión y el centro de su vida y actividad”.

La corriente que atraviesa toda la espiritualidad de la Congregación de la Misión es el misterio del Hijo de Dios enviado y encarnado para ser “el misionero del Padre”, según una expresión del mismo Vicente de Paúl. En una conferencia a los misioneros, Vicente de Paúl subraya un principio fundamental de la espiritualidad de la Congregación: “Jesucristo evangelizador de los pobres es la Regla de la Misión”. Y lo explicita: “El Hijo de Dios vino a evangelizar a los pobres; y nosotros ¿no hemos sido enviados a lo mismo? Sí, los misioneros hemos sido enviados a evangelizar a los pobres ¡qué dicha hacer lo mismo que hizo nuestro Señor!”. Podemos decir que seguir y comprometerse con ese Cristo encarnado, pobre y evangelizador-servidor de los pobres, constituye el corazón de la espiritualidad de la Congregación de la Misión.

Por eso, la Congregación de la Misión ve su trabajo apostólico como integrado en la Iglesia local, en la parroquia. Sólo que en su profetismo anima a la Iglesia local a descubrir su espíritu de Misión, y su espíritu de Comunión al ver cómo integran a los pobres en la vida pastoral de la Iglesia dándoles su lugar y haciéndoles partícipes de la misma. Es por ello que una de las características es la animación al compromiso de su Bautismo de los laicos y la colaboración en la Misión, por ejemplo, en las Misiones Populares Parroquiales.

La espiritualidad que Vicente de Paúl ha legado a la Congregación de la Misión es una espiritualidad de encarnación, es decir, la centralidad de esta espiritualidad la ocupa el Verbo encarnado. Es también una espiritualidad misionera, en el sentido más genuino del término “misionero”, es decir, una espiritualidad para la misión, para la evangelización de los pobres. Y es una espiritualidad liberadora de todo lo que oprime a los pobres “que se multiplican todos los días, que no saben qué hacer ni adónde ir”. Y, por supuesto, es una espiritualidad compasiva y misericordiosa.

Es por eso que otra de las características de la Congregación de la Misión es descubrir la “verdadera religión entre la gente pobre del campo”, y que los pobres sean “nuestros amos y señores” o nuestro “peso y dolor”. Nos dejamos evangelizar por los pobres, pero además “inculturamos el evangelio” en el modo de ser de los pobres. Junto con la Familia Vicentina nuestra evangelización compasiva y misericordiosa les hace descubrir sus valores, espiritualidad, y dignidad que tienen liberándose de los esquemas que les juzgan desde su pobreza.

Dentro de la espiritualidad vicentina y, lógicamente, de la Congregación de la Misión, ocupan un lugar relevante cinco virtudes que, en palabras de San Vicente en las Reglas Comunes, “son como las potencias del alma de la Congregación entera y deben animar las acciones de todos nosotros” (Reglas Comunes ll, 14). Estas virtudes son, como se ha dicho al principio: la sencillez, la humildad, la mansedumbre, la mortificación y el celo por las almas. En la espiritualidad de la Congregación de la Misión, son virtudes apostólicas y misioneras más que ascéticas y de perfección individual. Es decir, están orientadas al mejor cumplimiento del fin de la Congregación. San Vicente pone a Cristo como modelo de cada una de ellas, pero a Cristo en tanto que Evangelizador de los pobres. Estas cinco virtudes de Cristo evangelizador son las que necesita la Congregación si quiere continuar su misma misión. Para ello tiene que “revestirse del espíritu de Cristo” y “usar las mismas armas que Él usó”. Además de esta orientación misionera, las cinco virtudes son necesarias para la vida fraterna de una comunidad apostólica. Ésta es otra finalidad en la que insiste San Vicente de Paúl.

Esta característica es la de un proceso de conversión constante a nivel personal y comunitario, revisando siempre nuestro modo de ser en cuanto a la cercanía y fraternidad con la gente y el pueblo, y revisando nuestras obras. Siempre nos preguntamos: Jesucristo, ¿qué haría en esta situación?

Hay tres elementos que configuran la identidad de la Congregación de la Misión: “espíritu, fin y obras”. Estos tres elementos vertebran y visibilizan la espiritualidad de la Congregación, pero tienen que ir juntos y ser complementarios.

Conociendo estas características es importante que entremos en la conciencia que todas nuestras actividades como familia vicentina, así como la existencia de nuestras ramas son Iglesia, y que cuanto más seamos comunión con ella, más favoreceremos a los pobres en su salvación y liberación. Cuanto nosotros podamos colaborar entre nosotros y con la Iglesia anticipamos con más eficacia la venida del Reino de Dios.

Conviene también pensar cómo cultivo mi crecimiento espiritual desde este espíritu vicentino, de seguir a Jesús de Nazaret haciendo efectivo el evangelio. Mi identidad como vicentino estará alimentada gracias a la Misión de la Congregación de la Misión. Cómo me dedico crecimiento en la formación vicentina.

4. ¿Cuál es su finalidad? (¿Para qué existe?)

El fin de la Congregación de la Misión es seguir a Cristo evangelizador de los pobres. Este fin se logra cuando sus miembros y comunidades, fieles a San Vicente,

  1. Procuran con todas sus fuerzas revestirse del espíritu del mismo Cristo (RC I,3), para adquirir la perfección correspondiente a su vocación (RC XII, 13);
  2. Se dedican a evangelizar a los pobres, sobre todo a los más abandonados;
  3. Ayudan en su formación a clérigos y laicos y los llevan a una participación más plena en la evangelización de los pobres. (C 1).

Así nos describe directamente Santa Luisa de Marillac en uno de sus escritos:

Que: La Congregación de la Misión llevó oficialmente el nombre de Congregación a partir de 1628. El fin de la Asociación tiene por principio el conocimiento propio y el desprecio del mundo, practicado con la resolución de servir en las parroquias bajo la sumisión y obediencia a los señores Curas, renunciando a todos los beneficios y honores.

Y con este propósito de servir a la Iglesia, tiene el conocimiento de Dios, a quien reconoce como soberanamente digno de ser honrado dignamente; con tal fin quieren, cada uno en particular, entregarse totalmente para cooperar cuanto puedan con el amor de Dios en la salvación de las almas; a ello ha de servir mucho su buen ejemplo y las instrucciones que den sobre los ejercicios del cristiano y la recepción de los sacramentos, bien administrados en la Santa Iglesia; así será cuando haya solamente buenos sacerdotes y redundará en aumento de la gloria de Dios.

24. Además, honran a la Santísima Trinidad por la gran unión que reina entre ellos, no obligada ni impuesta a la fuerza, sino mantenida por una grata necesidad que la cordialidad fomenta en un mutuo amor y por una relación santa, comunicada en ellos por el Espiritu Santo, con el Hijo de Dios, quien, desprendiéndose, en cierto modo, personalmente de su Padre, quiso tomar nuestra carne por la salvación de los hombres, y, así, ellos se desprenden enteramente de todo lo que podría impedirles trabajar en este fin para la gloria de Dios.

Actualmente podemos decir que el fin de la Congregación de la Misión es animar a la Evangelización en la Iglesia local para que siempre tenga esa vitalidad de anuncio del Reino de Dios a los más pobres y abandonados, y por otro lado construir la globalización de la Caridad junto con la Familia Vicentina a través del Cambio sistémico y de la Colaboración.

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5. ¿Dónde está? ¿Cómo se organiza?

La Congregación de la Misión está extendida en los cinco continentes. Cabe destacar que en casi todos los lugares hemos nacido como una Misión conjunta con las Hijas de la Caridad. Así fueron los inicios de la Congregación de la Misión en Perú, junto con las Hijas de la Caridad en 1858. Curiosamente años después de las apariciones de la Virgen Inmaculada de la Medalla Milagrosa a santa Catalina Labouré, que ya pedía una renovación de los padres vicentinos y de las hijas de la Caridad. Después de las apariciones se dio un gran impulso misionero en la Congregación y en la Compañía.

Nos organizamos por el mundo en provincias, significa que una comunidad más o menos grande va organizando la Misión en algún país, o territorio estratégico de misión. Como sucedió en Perú, en algún momento las provincias se reorganizan, de tal manera que en Perú la organización tiene su autonomía desde el 25 de Agosto de 1955.

Actualmente queremos definir esta dinámica de organización de la Congregación de la Misión como reconfiguración. Es decir, la organización nuestra no es fija sin posibilidades de obtener formas diferentes. Más bien siempre necesita estar discerniendo si la organización sirve y potencia la Misión. El término de reconfiguración se refiere a esto, a obtener la figura de organización que más favorezca la Misión y más favorezca a los más necesitados.

Es por eso que una parte de la organización a nivel mundial se llaman Misiones Internacionales, donde comunidades de padres vicentinos van a lugares de misión nueva solicitados por la Iglesia Universal u obispos locales o la misma misión vicentina. Estas comunidades están coordinadas por el Superior General. Actualmente están en Alaska, Cono Sur de América (Patagonia y Tierra de Fuego), el Alto de Bolivia, Islas Salomón, etc.

También nos organizamos a nivel mundial para el diálogo interreligioso, la ayuda a programas sociales a través de la oficina de solidaridad vicentina, y también en la incidencia política teniendo una representación en la ONU como organización de la Iglesia de bien social para la humanidad.

Interesante que en esta formación podamos reflexionar la vinculación y relación de las ramas vicentinas de Perú durante su historia con la Congregación de la Misión de Perú.

Bibliografía

  1. Web:
    1. cmglobal.org
    2. misionerospaules.org
  1. Documentos:
    1. Constituciones, reglas comunes y estatutos de la Congregación de la Misión. Editorial CEME 1994
    2. De MARILLAC, Luisa. Pensamiento 008: Sobre El Fin Y El Espíritu De La Congregación De La Misión. somos.vicencianos.org
    3. CORERA, Jaime. Vida del señor Vicente de Paúl. Editorial CEME 1989, pág. 35.
    4. MALONEY, Robert El camino de San Vicente: Fin de la Congregación de la Misión. somos.vicencianos.org
  1. MATERIAL AUDIOVISUAL

Presentación CM

Historia de la CM Peruana

manuel botetPor: Manuel Botet Caridad
Misionero Vicentino Provincia de Barcelona
Integrante del Equipo VFCAP en Español


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