Conferencia de Ella Bitar, presidente de la SSVP en Líbano, a la Asamblea General de la Sociedad de San Vicente de Paúl. Roma 2016:

libano se muere fb

Único país cristiano en la región, el Líbano se asfixia,
el Líbano agoniza, lucha por sobrevivir

Un país milagro, que sobrevive desde hace dos años sin Presidente de la República, sin administración, con 120 diputados auto-prorrogados, ausentes de la escena política y que se disputan el poder sin dar nada a cambio a su pueblo que se debate para sobrevivir.

El Líbano es un país de diálogo, de coexistencia amistosa entre las religiones, las civilizaciones y las culturas. Es un país pluralista por excelencia. Allí se da la convivencia armónica de las tres grandes religiones monoteístas con todas sus subdivisiones. A mediados del siglo pasado se había convertido en una especie de vivero de vida común de hombres y mujeres con todas sus diferencias, en una estructura democrática por excelencia y un estado de derecho, constituyendo un modelo del que el universo entero necesita mucho en nuestros días. Todo ello había hecho decir al Papa Juan Pablo II : « El Líbano es más que un país, es un mensaje ».

Poco a poco, desde mediados del siglo pasado se empezó a contribuir a su desaparición, a fuego lento, consciente o inconscientemente, directa o indirectamente.

La creación del Estado de Israel en 1948, desestabilizó toda la región de Oriente Próximo y empujó a medio millón de refugiados palestinos al Líbano.

Jesús nació en Palestina, Él murió y resucitó en esta tierra bendita, Él vivió en Egipto, Siria y Líbano.

Sus pies pisaron esta tierra santa.

De Jerusalén a Damasco, de Antioquía a Bagdad, …Armenios, Asirios, Coptos, Maronitas, Caldeos, Siriacos, Griegos ortodoxos, Griegos Católicos… Nuestra región es la cuna de la cristiandad, y ésta está desapareciendo poco a poco.

Los cristianos representaban allí el 30% de los habitantes de Oriente Próximo, hoy no suponen más que el 5%.

¿Qué se ha hecho para evitar que se vayan, que dejen sus orígenes y sus raíces?

En 2011, estalló la guerra civil en Siria y, con toda su destrucción y su miseria, provoca en Líbano una avalancha de cerca de un millón y medio de refugiados. Ellos, que trabajan en negro por salarios muy bajos, compiten con la mano de obra libanesa, causando un aumento del paro que ha alcanzado el 30 %. La emigración continúa y, siempre, en las mismas categorías sociales. Con la afluencia siria y los antiguos refugiados palestinos, el número total de refugiados sobrepasa los dos millones para una población de cuatro millones de ciudadanos, una proporción inimaginable de un refugiado por cada dos ciudadanos, en un territorio de 10.452 km2 de los que menos de los dos tercios son habitables. Se alcanza una densidad de cerca de mil habitantes por km2, en un país que prácticamente no tiene recursos naturales.

La imagen misma del Líbano está cambiando y su desaparición continúa de manera lenta pero segura. Si esta imagen llegara a desaparecer un día, incluso si se decidiera mantener su contorno geográfico, ya no existiría más el Líbano de mediados del siglo pasado, y el mundo habría perdido una hermosa experiencia de convivencia de seres humanos. Se habrá pasado una página de la civilización y las lamentaciones serán inútiles.

El mundo se agita por los refugiados sirios. En Europa todos los países se debaten por saber cuántos miles o decenas de miles podrán acoger, olvidando que entre nosotros hay un millón y medio de refugiados. Para tener buena consciencia, el mundo se moviliza para ayudar a los refugiados sirios, así como las asociaciones humanitarias, y llegan para ellos las ayudas. A veces se piensa en enviar algunas migajas a los libaneses que están asfixiados por este enorme número de refugiados. El Líbano, único país cristiano de la región, país de acogida de todos sus hermanos, se hunde bajo un pesado fardo social, económico, demográfico.

Así por ejemplo, en 2015, hubo 60.000 nacimientos en los campos de refugiados contra 45.000 en los hogares libaneses. El problema no radica únicamente a nivel demográfico ; en efecto, estos recién nacidos no tienen papeles porque sus padres temen volver a Siria para hacer los trámites necesarios. Estos niños « sin papeles » no podrán estar escolarizados, son los futuros parados, sin techo, ¡¡¡candidatos a todo tipo de delincuencia !!! Por otra parte, buena parte de los refugiados que no han podido encontrar un trabajo para ganarse la vida, se deja seducir por Daech que da a todas las personas un salario ¡superior al de un ingeniero !

Este Líbano, remanso de paz y de hospitalidad, ¿no corre el riesgo de transformarse en un vivero de violencia lista para exportar?

¿Quieren asesinar este país, mensaje de paz y de amor?

Un millón y medio de refugiados sirios, cerca de 200.000 refugiados iraquís, sin contar el medio millón de palestinos instalado en Líbano desde 1948.

Con 4 millones de habitantes en un país corrompido, sin ningún tipo de recursos naturales, con una economía castigada por las guerras vecinas, en una situación de bloqueo institucional, privados de nuestro derecho primordial de voto desde hace tantos años con la frustrante prórroga de la Asamblea nacional, donde nos movemos en los bajos fondos sin higiene, sin servicios públicos, sin seguridad vial, sin recogida de basuras, sin agua, sin electricidad, en el zumbido de los generadores con su humo tóxico, sin un parque para aislarse un poco de las agresiones urbanas, sin aceras continuas y carentes de obstáculos donde ir a pie con plena seguridad,

Donde intentamos vivir en una ciudad al borde del mar que tiene todos sus accesos al mar privatizados, donde la vista misma del mar se ha convertido en un privilegio…

Donde el paro ha alcanzado el 30%,

Donde la emigración de los jóvenes abunda??

El Líbano se ha convertido en el más grande exportador de cerebros. PERO

¿Como sobrevivimos?

¿Cómo vivimos???

La pobreza, el hambre, el paro, la falta de atención médica, el alto precio de la escolaridad, y a pesar de esta negra situación, resistimos.

Nuestra misión es difícil pero, como nos dijo Nuestro Señor Jesucristo : « Si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte : desplázate de aquí allá, y se desplazará, y nada os será imposible. » (Mt 17/20)

Durante su paso por nuestro país, Sor Emmanuelle se quedó estupefacta al ver este país en plena guerra y al mismo tiempo en plena obra, y decidió cambiar el nombre del Líbano y darle el nombre de …. « Resurrección » !

Pues sí, queridos amigos : sólo la fe, nos da la resistencia para vivir, el deseo de ayudar, y la fuerza de aliviar todas las miserias de nuestros hermanos.

Ser Vicentino, es vivir su cristianismo ….

Ser Vicentino, es sufrir con los que sufren, es compartir con ellos sus penas y sus alegrías ….

Ser Vicentino es vivir con el otro y amarlo. Es sufrir con el otro y consolarle.

La guerra en Palestina, en Iraq, en Siria, en Líbano, los heridos, los muertos, el éxodo masivo, todos estos acontecimientos han agitado nuestras conciencias, nos han hecho sentir nuestra responsabilidad hacia todos los cristianos, y hacia todos nuestros hermanos que sufren, sin ninguna discriminación.

¿Cómo se puede pretender amar a nuestro prójimo, cómo se puede pretender ser vicentino y ver estas desgracias sin sufrir con ellos?

Nosotros distribuimos la ayuda que nos llega del exterior para los refugiados sin distinción de religión, mientras que por otra parte muchas de las ayudas que proceden de los países islámicos de la región llegan únicamente a los refugiados musulmanes.

La ayuda enviada de todos los sitios a los refugiados sirios está sin ninguna duda justificada desde el punto de vista humano y de la caridad cristiana. Pero no se enviaba ninguna ayuda compensatoria a los libaneses ni al Líbano, que bajo el peso insoportable de los millones de refugiados, se hunde en la grave crisis de toda la Región.

Una ayuda desequilibrada para los refugiados, e insuficientemente compensatoria le aboca a su desfiguración, a su agonía y a su muerte, y esa hermosa imagen de la que habló San Juan Pablo II ya no existirá.

Vosotros también, que habitáis en continentes lejanos, ¡cuántas veces habéis manifestado vuestra solidaridad con nosotros !

La presencia de la CIAD y de su presidente, Brian O’Reilly que es también vicepresidente internacional, el Consejo Nacional de Francia, el Consejo Nacional de Australia, las Conferencias de Irlanda y de los Estados Unidos y, últimamente, la organización americana, también por intermediación de nuestro gran amigo y hermano Brian O’reilly, han sido un gran apoyo para nuestras acciones en Líbano y en Siria hacia los refugiados y los desplazados.

¡Os damos las gracias a todos de todo corazón !

Sentiros a nuestro lado, responsables de estos cristianos que sufren, de estos hermanos que necesitan apoyo, escucha y presencia, nos anima mucho para seguir con nuestra difícil misión. En efecto, es muy difícil vivir en un espíritu de incertidumbre en cuanto al porvenir, sin un atisbo de esperanza.

También doy las gracias a Dios por este hermoso equipo de vicentinos entregados del Líbano que, llenos de amor, han dejado toda su convicción personal de lado y sólo ven el sufrimiento que les rodea. Todos se han movilizado para tender la mano, para amar, servir a las personas que vienen hacia ellos, y sólo Dios sabe lo numerosos que son.

Con los medios disponibles, hemos adoptado familias de refugiados, tratándolas en nuestras Conferencias como a nuestras propias familias, ofreciéndoles los mismos servicios : prestación de servicios médicos, suministro de medicamentos, vacunas, distribución de leche y pañales para los niños, productos alimentarios, neceseres de productos de higiene, combustible y mantas para que se abriguen, apadrinamiento escolar, ayudas para el alojamiento y la ropa, dos comidas a la semana en el centro Ozanam les están específicamente destinadas, sin olvidar la celebración de las fiestas con comidas, animaciones y regalos.

Todos nuestros medios están también a disposición de nuestros hermanos sirios, ya sea que estén en Damasco, en Alepo o en Hassakeh, los proyectos de ayuda se someten regularmente a las ONG internacionales, para prestarles ayuda, en particular a la CIAD, a la Obra de Oriente, a la Ayuda a la Iglesia en Desamparo, y a la Misión Pontificia … De esta manera, los habitantes de Alepo que no han tenido agua durante meses han obtenido un pozo artesiano. Para paliar la penuria de electricidad, se han financiado grupos electrógenos para Damasco y Alepo, una máquina de diálisis en Damasco, así como los accesorios para las máquinas de diálisis que ya existen, material médico (sillas de ruedas, muletas en Hassakeh …), prendas de ropa, leche, lotes alimentarios e higiénicos y medicamentos para estas provincias sirias donde existen 3 Consejos Nacionales y unas treinta Conferencias y que todos llevamos en nuestros corazones. Sin olvidar las ayudas de urgencia que la CIAD ha enviado al consejo nacional de Irak a través de la SSVP en Líbano, en estos momentos tan duros por los que están pasando.

Por mi parte, intento con todos mis medios físicos estar a la escucha de sus males, de sus preocupaciones, de sus inquietudes, de sus necesidades.

Ellos necesitan saber que no se les ha dejado abandonados. Deben saber que todos vosotros, aquí presentes, rezáis por ellos,

Ellos viven momentos cruciales de su existencia, momentos de horror, de miedo y de incertidumbre sobre el mañana,

Ellos necesitan nuestro amor,
Ellos necesitan saber que son amados. Ellos necesitan nuestra ayuda.

Una de las graves consecuencias de esta situación, es un Oriente que se vacía cada vez más de sus cristianos. Su importancia es que, por una parte ellos están en el origen de los grandes valores humanos y morales, valores sacados del cristianismo, que ellos comparten con Occidente que por otra parte se honra de ello, incluso si éste ya no es tan cristiano. Por otra parte su presencia en la tierra del Islam contribuye a un diálogo entre las religiones, culturas y civilizaciones, diálogo del que el mundo tiene una gran necesidad para estar en paz.

Cuando los cristianos desaparezcan de Oriente o que ya no tengan una presencia significativa, se habrá pasado una página de la civilización y las lamentaciones serán inútiles.

El último y único país en Oriente donde los cristianos tienen todavía una presencia significativa y activa, aunque ya no sean mayoritarios, es el Líbano.

Ellos constituían los dos tercios de la población en los años 40, actualmente son aproximadamente un tercio. Serán sin duda alguna los últimos que existan todavía en Oriente.

La Sociedad de San Vicente de Paúl ya carente de medios para la población originaria del Líbano está hoy aún más desbordada por la afluencia de refugiados. En un país destrozado por conflictos confesionales, En un país que sobrevive sin presidente de la república, En un país que se hunde bajo el peso de la deuda pública,

Los vicentinos continúan su misión para los libaneses que se han convertido, en su propio país, en los más pobres de los pobres.

Nosotros hemos sido elegidos por el SEÑOR Para dar testimonio de ÉL

Nosotros somos los elegidos de Su Corazón

Nosotros hemos nacido en esta parte del mundo para llevar la cruz y dar testimonio de Su Resurrección.

Por supuesto, nuestro deber de cristianos es ayudar a todos los que sufren, sin distinción alguna, y entre otros a los refugiados, y lo hacemos. ¿No nos aconsejó Jesús amar a nuestros hermanos?

La SSVP de Líbano sigue creando proyectos de desarrollo para satisfacer necesidades tales como :

  • Un centro para los alumnos con dificultades de aprendizaje
  • La construcción de un centro especializado para pacientes afectados por la enfermedad de Alzheimer
  • Proyectos agrícolas para frenar el éxodo rural (plantación de tomillo, lavanda, olivos, manzanos, …)
  • Un centro de acogida para personas de la tercera edad
  • Un centro para la formación de mujeres en distintos oficios
  • Un centro de escucha y orientación para los jóvenes…

Sin olvidar las ayudas habituales :

  • Asistencia a las familias desfavorecidas (ropa, productos alimentarios, neceseres de productos de higiene, mantas, gasolina, …)
  • Ayudas al empleo,
  • Escuelas y guarderías, apadrinamientos escolares,
  • Comidas y hogares para la personas mayores,
  • Dispensarios y clínicas dentales (atención médica, exámenes médicos, vacunas y distribución de medicinas)
  • Artesanado y talleres de costura,
  • Una cocina de catering que tiene como tema « Un plato vendido es un plato dado »

¿Y todos nosotros aquí presentes, cuál es hoy nuestra misión?

¿No tiene que llevar cada uno de nosotros una parte de la cruz de Cristo?

Nuestro compromiso cristiano exige nuestro amor hacia los pequeños, los enfermos, los hambrientos, los olvidados, …

Nuestro Evangelio nos empuja a borrar nuestras convicciones personales y humanas para contemplar a Jesús en la cruz e ir hacia los más pobres de los pobres. Hoy, todos los vicentinos pueden declarar con orgullo y en voz alta :

Tenían hambre, y les dimos de comer Tenían frío y les dimos calor

Estaban enfermos, y les cuidamos.

Nosotros somos los mensajeros de Jesús en esta tierra bendita, que los pies del Señor pisaron. Irse es vaciar esta Tierra Bíblica de sus últimos Cristianos.

Nosotros hemos nacido en esta parte del mundo para dar testimonio de la pasión de Cristo y de su Resurrección.

Y yo, a mi vez, desde el fondo de mi corazón, lanzo un grito de sufrimiento, por todos nuestros hermanos libaneses, palestinos, iraquís y sirios, lejos de sus familias y lejos de su país, ellos necesitan alimentos, medicamentos, cuidados hospitalarios. Los niños necesitan educación, hace falta abrir escuelas para alejarlos de las armas y enseñarles el diálogo y la apertura hacia el otro, hay que salvar a toda una generación que corre el riesgo de perderse.

Recordemos lo que decía el beato Ozanam :

« El orden de la Sociedad se basa en dos virtudes : justicia y caridad. Pero la justicia supone ya mucho amor ; porque hay que amar mucho al hombre para respetar su derecho que limita nuestro derecho y su libertad que limita nuestra libertad. Sin embargo, la justicia tiene límites ; la caridad no los conoce. El deber que tenemos, nosotros Cristianos, es hacer que ‘la igualdad, en la medida de lo posible, se abra camino entre los hombres… que la caridad haga lo que la justicia sola no podría hacer!» FEDERICO OZANAM

Vuestras oraciones, vuestra presencia y vuestra ayuda reforzarán nuestra fe y nuestra voluntad de salvaguardar nuestra tierra,

Y nos darán el valor de seguir viviendo para dar testimonio de Cristo, Nuestro Señor.

Fuente: http://ssvpglobal.org/

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