“¡Ay de ustedes, guías ciegos!”
2Tes 1, 1-5.11-12; Sal 95,1-2a.2b-3.4-5; Mt 23,13-22.
La Palabra de Dios que escuchamos hoy nos muestra una vez más la bondad de Dios que procura en todo momento nuestra felicidad. Pone de manifiesto que la verdad, la rectitud, la justicia, el amor… y todas las virtudes son absolutas características del bien auténtico. El Evangelio está plagado de palabras contra la hipocresía. La mentira y la falsedad de los escribas. Jesús les llama hipócritas porque cumplían al pie de la letra normas sin importancia y descuidaban el verdadero sentido de la Ley: «Respetar el derecho de los otros, compadecerse acompañando a los que sufren alguna desgracia: enfermos, huérfanos, viudas…».
Estas palabras de Jesús, pronunciadas hace mas de dos mil años, siguen siendo relevantes hoy en nuestro día, especialmente en nuestra vida espiritual y en nuestro actuar. Jesús critica la falta de autenticidad, ya que con su actuar obstaculizan el camino de otros hacia la salvación. Este es un recordatorio para todos nosotros, ya que nuestras palabras y nuestras acciones tiene un impacto en los demás, más allá de nosotros mismos.
Señor, líbrame de ser un escándalo para los demás…
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Osvaldo Triana C.M.
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