“¿Es que pueden guardar luto, mientras el novio está con ellos?”
Am 9, 11-15; Sal 84; Mt 9, 14-17.
Es muy interesante que Jesús se presente a sí mismo con una imagen significativa del Antiguo Testamento: “El novio”, “el Esposo”, que reflejaba la relación de Dios con su pueblo y su voluntad de salvación para todos.
La fidelidad de Dios está realizada en Jesús y lo más importante es aceptar la invitación y participar con todo el corazón en las fiestas del Reino, las bodas del Cordero.
Ahora, en los tiempos nuevos de la vida nueva, ante la Resurrección, el ayuno sólo puede ser visto como una acción de la misma esperanza gozosa de retorno glorioso y no como un sacrificio de luto doloroso.
El vino nuevo y el traje nuevo, exigen de nosotros una actitud nueva de hombres y mujeres nuevos, guiados por el Espíritu del Resucitado.
Danos tu espíritu Señor para ver que “La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan”. Amén.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Rosendo Martínez Flores C.M.
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