“Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando“
Hech 10, 25-35. 44-48; Sal 97; 1 Jn 4, 7-10; Jn 15, 9-17.
El jueves pasado reflexionábamos este pasaje evangélico, solo que ahora incluye los versículos 12 al 17. Podría ayudarnos releer la reflexión pasada. Hoy quisiera centrarme en los versos últimos, los que no estuvieron considerados el jueves.
Para empezar, podríamos hablar sobre la “amistad”. Es una relación afectiva entre dos personas que se da de manera común; es un sentimiento que se forma con alguien más, donde se busca y se ofrece confianza, consuelo, lealtad, apoyo, amor desinteresado, guía moral y respeto.
Hoy Jesús nos dice: “Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando”. Podemos entender, entonces, que lo que espera y nos ofrece el Señor es precisamente eso: confianza, consuelo, lealtad…, y que nosotros estamos llamados a aceptar su amistad en nuestro corazón. Esto se verá constatado cuando nosotros somos capaces de esforzamos por obrar conforme a sus mandamientos, que se resumen en el amor y servicio a Dios y al prójimo.
Señor, tu nos has elegido para ser tus discípulos y para que demos fruto en abundancia; por eso queremos seguir conociéndote y amándonos los unos a los otros, como tú nos has amado.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Juan Carlos Reyes Mendoza C.M.
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