“Recordemos las maravillas que hizo el Señor”
Gen 37, 3-4. 12-13. 17-28; Sal 104; Mt 21, 33-43. 45-46.
Una de las afirmaciones más tristes en los Evangelios es este comentario inocente del padre de la parábola de los viñadores asesinos que escuchamos hoy: “Ellos respetarán a mi hijo”. Me asusta pensar qué pasaría si Jesús viniera al mundo hoy. Su mensaje sobre el Reino de Dios lo pondría en franca oposición a tantos otros reinos de este mundo. Se convertiría en un enemigo al cual eliminar. Y de hecho el mundo trabaja en eliminarlo.
Dios me llama a producir buenos frutos en esta viña, ¿cómo estoy usando los regalos que él me ha dado para ayudar a otras personas?
Jesús, fuiste expulsado y muerto. Sin embargo, no buscaste la venganza, al contrario, disculpaste a tus torturadores y por tu amor reconciliaste a todos con Dios, mostrando así cómo es el amor divino. Tú me amas en totalidad, sin importar lo que yo haga. Ojalá yo siempre desee el bien a los otros y rece por ellos, en vez de vengarme cuando me hieren.
Señor, ayúdanos a clarificar nuestra conciencia de dónde estamos frente a Ti, como tus hijos muy amados.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Adrián Acosta L., CM
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