Mensaje de la Presidenta de las Damas de la Caridad de EE.UU. con motivo del inicio del nuevo mandato en 2023

por | Feb 5, 2023 | Asociación Internacional de Caridades, Formación | 0 comentarios

Comenzamos el nuevo año 2023 con una nota de optimismo por nuestro continuo crecimiento como organización. Estamos todas reunidas de nuevo tras unos años difíciles para continuar nuestro trabajo de ayuda a los pobres y marginados de nuestras comunidades y nación, y para reunirnos entre nosotras para compartir ideas y recursos en ese esfuerzo. Este año comienzo un mandato de dos años como vuestra presidenta y me ofrezco como vuestra humilde servidora para mantener vivos el propósito y la visión de san Vicente de Paúl, santa Luisa de Marillac y santa Isabel Ana Seton.

Holly Walter, presidenta de las Damas de la Caridad de Estados Unidos

Me incorporé a las Damas de la Caridad de Estados Unidos (LCUSA) en 2008, después de que una líder muy paciente de nuestra parroquia de Santa María en Lancaster, en la Diócesis de Búfalo, esperara hasta que me graduara en el Seminario de Cristo Rey en East Aurora, Nueva York, con un Master en Ministerio Pastoral. Mary Faulhaber me convenció para unirme en una Feria del Ministerio en la parroquia de Santa María, y acudir a mi primera reunión de las Damas de la Caridad en septiembre de ese año. Después de unos meses de asistencia, me convertí en tesorera de la parroquia y, finalmente, en presidenta de nuestro grupo local. Pronto me uní a nuestra junta diocesana local como Moderadora Espiritual porque nuestra Hija de la Caridad, sor Mary Grace Higgins, fue destinada fuera del oeste de Nueva York. Fui elegida para la Junta de LCUSA en 2017 a instancias de Kathy Sieracki, miembro de la junta de LCUSA en ese momento y líder activa en nuestro grupo diocesano, y he estado en la junta desde entonces como Directora en la Región Noreste y Presidenta electa. He desempeñado muchos cargos en el consejo, como el de coordinadora de Nominaciones y coordinadora de Madagascar.

Antes de atender a la formación en el Seminario, me dediqué a la educación. Enseñé matemáticas, estudios sociales, religión y lectura en escuelas católicas durante treinta y cinco años hasta que me jubilé, en junio de 2015. También enseñé educación religiosa durante varios años en mis parroquias de San José en North Tonawanda y Santa María en Lancaster. Me encantaba ser maestra y disfrutaba especialmente estando con los niños. También soy Ministra de la Eucaristía, Lectora y Cantora en dos parroquias locales. Tengo dos hijos con mi marido Mike: una hija, Michelle, que es médico en Roswell Park Memorial Cancer Institute, y un hijo, Christopher, que es el jefe técnico informático en Windsong Radiology aquí en el oeste de Nueva York. También tengo dos nietos maravillosos, los gemelos Alexander y Evelyn de siete años y medio, que son «la niña de los ojos de la abuela». Mi marido Michael es bibliotecario público jubilado aquí en el condado de Erie y llevamos casados cuarenta y ocho años.

Mis objetivos para este año son:

  1. Aumentar el número de miembros en todo el país. Como todas las organizaciones de voluntarios, perdimos muchos miembros en los años de la pandemia de la COVID, no sólo por enfermedad y muerte, sino por estar encerradas y no estar juntas para reuniones y eventos, incluyendo nuestra Asamblea Nacional que se celebra cada año en una región diferente. 2022 fue nuestro primer año de vuelta a una asamblea en persona en Knoxville, Tennessee, y fue un comienzo maravilloso. Todas tenemos que trabajar para recuperar a aquellas que no han reanudado su afiliación y atraer a nuevos miembros. Será progresivo, pero tenemos que seguir con el proceso y hacer el esfuerzo para que otras damas en nuestras parroquias y comunidades sepan lo que hacemos y por qué lo hacemos.
  2. Otro objetivo es ampliar la organización y puesta en marcha de grupos de Damas Junior. Las Juniors no sólo son nuestro futuro, sino también nuestro presente. Tenemos nuetro grupo de junior en la parroquia de Santa María, y son vivo ejemplo de lo duro que trabajan las jóvenes para ayudar a los necesitados de nuestra zona. Yo animaría a todas las asociaciones a iniciar el proceso de búsqueda de líderes para reclutar y asesorar a un grupo de Damas Junior.
  3. Un tercer objetivo es encontrar damas dispuestas a ser promotoras de la abogacía o enlaces para su región. Tener a alguien que desempeñe este papel es ventajoso para encontrar causas y personas a las que defender y apoyar. Nuestra propia representante de abogacía en la región noreste, Marie Copeland, de Albany, Nueva York, ha hecho un trabajo excepcional comunicando diferentes temas y opiniones y las agencias locales y federales que apoyan la ayuda a aquellos que necesitan una voz. Todas las regiones de nuestra organización deberían contar con un enlace de abogacía para facilitar nuestros esfuerzos de apoyo a los necesitados.
  4. Un cuarto objetivo es ayudar a clarificar cómo la Junta Nacional de LCUSA puede ayudar a cada asociación y grupo parroquial de todo el país. Me parece que a menudo hay una desconexión entre los representantes locales y nacionales, ya que los grupos locales, a veces, no entienden del todo lo que LCUSA hace o puede hacer para ofrecer ayuda, orientación y apoyo a sus proyectos y actividades locales. Servir en la Junta Nacional no es sólo un honor, sino una responsabilidad para ayudar a todos los grupos de las Damas de la Caridad a recuperarse de la pandemia y volver a tener la fuerza y el propósito plenos para abordar sus proyectos con vigor y compromiso. Si los miembros de las Damas de la Caridad tienen preguntas, deben ser respondidas.
  5. Un quinto objetivo es que las Damas de la Caridad colaboren estrechamente con otras organizaciones, como la Sociedad de San Vicente de Paúl, por ejemplo, para servir mejor a los necesitados de nuestras comunidades.

Para terminar, me gustaría decir que estoy muy ilusionada por reunirme con todas las damas que pueda, especialmente en la próxima Asamblea que se celebrará en Buffalo, Nueva York, en septiembre de este año. Se han planeado tres días maravillosos para todas, incluyendo un Día de Reflexión dirigido por nuestro Consejero Espiritual Nacional, el Padre Dick Gielow, para empezar. A veces olvidamos que también somos Damas de oración y Damas de acción que trabajamos duro para satisfacer las necesidades de los pobres en nuestras comunidades. La acción sin la oración es sólo trabajo que hay que hacer hasta que se hace. Nuestro trabajo como Damas de la Caridad nunca estará hecho mientras existan pobres en nuestra zona, nuestro país y nuestro mundo. Jesús dijo a sus discípulos que «los pobres estarán siempre con vosotros». Necesitamos la oración y el apoyo de Dios Nuestro Padre, de Jesús Su Hijo, y de la Madre María para continuar lo que hacemos en cada esfuerzo. San Vicente, santa Luisa y santa Isabel Ana lo comprendieron perfectamente y desarrollaron sus ministerios en torno a su fe inquebrantable en la Voluntad de Dios y en el poder de la oración para alcanzar sus objetivos. Hagamos nosotras lo mismo.

Suya en la Humildad, la Sencillez y la Caridad,

Holly Walter
Presidenta de LCUSA
Fuente: https://aic.ladiesofcharity.us/

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