“Somos simples servidores”
Hab 1, 2-3; 2, 2-4; Sal 94; 2 Tim 1, 6-8. 13-14; Lc 17, 5-10.
¿Para qué servimos a los demás?, ¿para después ser servidos o reconocidos y sentirnos más que los otros? ¿O servimos como una repuesta generosa a un llamado de amor?
Una lectura superficial de este evangelio presentaría a Jesús como promotor de la indiferencia al trabajo de los demás, o como alguien en contra del agradecimiento y del reconocimiento del esfuerzo realizado. Pero lo que Jesús hace es cuestionar los motivos distorsionados por los que alguien emprende acciones de servicio. Jesús está en contra de un servicio sin fe.
Un seguidor fiel de Jesús es un servidor que cumple con lo que debe, en correspondencia a su amor. Los servidores, a ejemplo de Jesús, no lo hacen para obtener una recompensa, sino porque han descubierto la benevolencia de Dios en sus vidas.
Los servidores de fe no pretenden alcanzar un cargo mayor o una posición de privilegio, sino simplemente dar la vida por sus hermanos a ejemplo de Jesús.
Hoy y cada día… seamos simples servidores del amor de Dios en nuestras vidas.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Pedro Alejandro Salazar Aranda
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