“Muéstranos tu poder Señor y ven a salvarnos“
Miq 5, 1-4; Sal 79; Hb 10, 5-10; Lc 1, 39-45.
Las lecturas de este domingo nos invitan a salir y celebrar. En este sentido, es bueno señalar que, aunque muchos hoy viven estos días que se aproximan en un afán vacío, preocupados más de visitar los supermercados que a sus familiares, en adquirir la mejor comida y regalos que en tener un corazón dispuesto y agradecido con Dios, no deja de ser importante la simbología festiva. Ésta comunica al mundo la importancia del acontecimiento que recordamos. Pero lo más importante es celebrar la Navidad como la gran fiesta de un Dios que se ha querido hacer Dios-con-nosotros.
Por otro lado, la presteza de María nos invita a ponernos en marcha… ¡Sí!, a salir al encuentro del otro. El recorrido de la Madre de Jesús es significativo: será de Galilea a Judea, como el camino misionero de su hijo. María es misionera de la buena noticia de la salvación.
Nosotros también somos bendecidos hoy de muchas formas en nuestra propia vida, pero la bendición también se puede compartir. Seamos buena noticia para cuantos entren en contacto con nosotros, ofreciéndoles, con nuestra vida de fe y caridad, más motivos para alabar a Dios.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Seminaristas del Seminario Vicentino de Tlalpan, Ciudad de México
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