Comunicado de la Confraternidad Indígena Vicentina frente a la brutal represión en contra de los indígenas ngäbe en Panamá

por | Nov 1, 2021 | Noticias | 0 comentarios

No podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres (Laudato Si´ 49).

Represión inhumana

Una vez más hemos sido testigos del brutal proceso de imposición de megaproyectos en el país. Como miembros indígenas y no indígenas de las varias ramas de la Familia Vicentina que han acompañado a los indígenas ngäbe de Panamá por más que cuatro décadas, denunciamos inequívocamente la inhumana represión en contra de las familias ngäbe el 29 de octubre del presente año, quienes siguen llamando la atención sobre la presencia dañina del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco. El uso de la fuerza en contra de niños, mujeres y ancianos es inexcusable, y pone en evidencia la incapacidad del gobierno de responder a los justos reclamos de los pueblos, desde sus propios sueños y cosmovisiones. Imágenes de niños heridos y lesionados por balas de goma y perdigones cuentan la triste historia de un sistema que sigue pisoteando los derechos individuales y colectivos, y no respeta en lo mínimo la vida humana.

Ignorados y golpeados

Los reclamos de las comunidades ngäbe frente a este proyecto impuesto en contra de su voluntad nunca han sido atendidos correctamente, y los gobernantes de turno han ignorado o han respondido con brutal represión. Mientras tanto, las comunidades ngäbe afectadas han perdido su uso tradicional del Rio Tabasará, que ha sido convertido en un embalse muerto que no sirve más de soporte para la flora y fauna. La salida y entrada a la comunidad ha sido gravemente afectada, donde niños y mujeres luchan en situaciones precarias para cruzar el embalse en lanchas sin motor. Han perdido las fuentes de agua principales para su uso básico de cocinar, bañarse y lavar. Las familias que han vivido por siglos a base de una agricultura de sustento, sufren por las inundaciones, enfermedades y malos olores. “Otras afectaciones que ha sufrido la comunidad son las fiebres y alergias a causa de los mosquitos que se han multiplicado y el calor que es más fuerte. Los animales también han sido afectados, ya que no pueden bajar a tomar agua del río porque se quedan atascados en el lodo” (Residente de comunidad afectada). Por falta de capacidad de responder en forma integral, “los distintos gobiernos de Panamá han querido canjear servicios básicos como carreteras, salud, educación, a cambio de que la comunidad no siga protestando, pero estamos claros que esa es una obligación del Estado y no vamos a negociar esos servicios” (Residente de comunidad afectada).

Las comunidades afectadas han quedado entre los gobiernos de turno, empresas energéticas internacionales, bancos europeos que financiaron el proyecto y la ONU, que ha promovido el proyecto como “energía limpia”. Nadie acepta la responsabilidad ante las graves injusticias cometidas y la única respuesta a los justos reclamos del pueblo ngäbe sigue siendo gases lacrimógenos, perdigones y balas de goma. Así como el papa Francisco señala en Querida Amazonía, los proyectos nacionales o internacionales, que dañan nuestra Casa Común, y “no respetan el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo, hay que ponerles los nombres que les corresponde: injusticia y crimen” (45).

Basados en lo mencionado, demandamos…

  • Que investiguen la represión de las familias ngäbe del 29 de octubre de 2021; hacer público los resultados de la investigación; y responsabilizar a los implicados a tan grave violación a la integridad de la vida.
  • Que las instituciones correspondientes abran un espacio de amplio y auténtico diálogo que involucre a todos los actores y que el gobierno cumpla efectivamente con el reciente y vigente Acuerdo de Escazú que se aplica a los procesos de verdadera participación de las comunidades afectadas en la toma de decisiones que las afectan.
  • Que la Defensoría del Pueblo y otras entidades de Derechos Humanos y defensa de los pueblos indígenas, levanten un informe completo sobre las afectaciones ambientales, sociales, culturales y religiosas que han tenido todas las comunidades próximas al proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, de manera que se pueda coordinar un plan de resarcimiento a largo plazo de estas familias y comunidades.

1 de noviembre de 2021 – Día de Todos los Santos

Hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social […] requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura. Ni siquiera la noción de calidad de vida puede imponerse, sino que debe entenderse dentro del mundo de símbolos y hábitos propios de cada grupo humano (Laudato Si´144).

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