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Hablar de ADN hoy, es hablar de corroborar si una persona es o no es un familiar tuyo; y yéndome más allá, es comprobar si un niño es o no es tu hijo.

ADN es el nombre químico de la molécula que contiene la información genética en todos los seres vivos. Si te hicieran una prueba de ADN para buscar la información genética vicentina en ti, ¿cuál sería el resultado? Aquí está la esencia en la FAMVIN, tener el ADN Vicentino, tener el espíritu de San Vicente de Paúl que es el mismo espíritu de Jesús evangelizador de los pobres.

Una realidad eclesial en los Estados Unidos, es que muchos templos se están cerrando o vendiendo ya que cada día son más los católicos que abandonan las filas de la Iglesia para irse a grupos cristianos donde tienen un encuentro personal con Jesús por muchas razones que no tocaré en este artículo. Hace algunos años, un sacerdote mexicano que trabaja con latinos en una parroquia ubicada en la periferia de la ciudad de New York me llamó para compartirme que su parroquia la estaban cerrando y el templo lo iban a vender; le pregunté ¿cuál era su plan? y me contestó que no quería que eso sucediera y que le ayudara a hacer algo. Le dije, padre permìtame un fin de semana para formar misioneros kerigmáticos, cristocéntricos y con mentalidad bíblica; en pocas palabras con el ADN de Jesús y me fui un fin de semana a predicar un retiro taller y solo les puedo comentar que el Espíritu Santo se movió poderosamente ese fin de semana levantando una generación de misioneros con el ADN de Jesús. Quiero comentarles, no recordaba esto y ahora que estoy escribiendo recuerdo que el avión donde viajaba de Panamá a New York hizo escala de varias horas en El Salvador y tuve la oportunidad de pasar el día en la Parroquia San Jacinto con el P. José Francisco Ramos CM, el P. Daniel Chacón CM (RIP) y con los seminaristas que estaban en casa; antes de salir el P. Ramos me regala una pequeña cruz de San Vicente de Paúl, que aún conservo, y desde ese momento comencé nuevamente a buscar el ADN Vicentino que descubrí cuando tenía tan solo 12 años.

Quiero invitarte a que busquemos la Palabra de Dios para que nos ilumine en este artículo en el libro de Nm.11,14-17;24-30. Espero que la hayas leído y vamos a detenernos en algunos versículos de esta fascinante historia bíblica que nos va a delinear el perfil de un misionero con el ADN Vicentino apoyado en una frase que escribió el P. Tomaz Mavric en su carta de Cuaresma 2020: “La oración es el lugar donde me encuentro con Jesús, donde hablo con Jesús, donde escucho a Jesús y comparto con Jesús”.

La palabra oración está compuesta de dos palabras, Orar-Acción; esto significa que debemos orar y accionar. San Vicente de Paúl lo dice mejor: “Cartujos en la casa y apóstoles en el campo”.

Oración (hablo con Jesús)

Escudriñemos el versículo 14: “Yo no puedo ya encargarme de llevar solo a todo este pueblo; es una carga demasiado pesada para mí”. Nuestro padre San Vicente nos sugiere pedir al Señor la gracia de rezar bien. Aquí está el pedestal para el inicio de todo proyecto misionero, hacer nuestra oración bien que redunde en una conversación sincera y transparente con el Señor; esta oración debe ser sin máscaras, tienes el derecho de decirle que no puedes más, que no puedes solo, es una oración de clamor como es la oración de nuestros amos y señores; es una oración de hablarle que no es fácil sin su gracia, que somos barro y Él, el alfarero y por último es una oración que nos lleva a hacer silencio para escuchar lo que nos tiene que decir, así como le habló a Moisés.

Oración (escucho a Jesús)

Escudriñemos el versículo 16: “Pero el Señor le contestó: Reúneme a setenta ancianos israelitas, de los que sepan que tiene autoridad entre el pueblo, y tráelos a la tienda del encuentro y que esperen allí contigo. Yo bajaré y hablaré allí contigo, y tomaré una parte del espíritu que tú tienes y se la daré a ellos para que te ayuden a sobrellevar a este pueblo. Así no estarás solo”.

Tuve la oportunidad de estar en el segundo encuentro de coordinadores de las Confraternidades Vicentinas y puedo escribir con autoridad que esto está pasando actualmente en todas las confraternidades, nos hemos detenido a escuchar al Señor y Él está hablando alto y claro, hizo un llamado a reunirnos en la tienda del encuentro y ha estado bajando a hablarnos tomando el ADN de San Vicente de Paúl para darlo a cada una de las confraternidades. Es maravilloso, como cada una de las confraternidades está impactando al mundo vicentino y al mundo no vicentino mostrando unidad en medio de la diversidad, mostrando que tenemos el ADN Vicentino y sobre todo que este ADN nos ha llevado a formar y trabajar como un gran equipo.

El Señor está decidido a seguir dando el ADN Vicentino, pero toca esperar su tiempo y no el nuestro; y no solo quiere darlo a la FAMVIN, sino también a muchos movimientos, comunidades de laicos y comunidades religiosas, y es allí donde, como herederos de esta gran riqueza, tenemos que abrir nuestras puertas a todos aquellos que quieran formar parte de esta gran familia.

Acción (comparto con Jesús)

Lo que viene a continuación es poderoso y aclara lo que les acabo de compartir en el último párrafo; vamos a los versículos 25-29: “En cuanto el espíritu reposó sobre ellos, comenzaron a hablar como profetas; pero esto no volvió a repetirse. Dos hombres, el uno llamado Eldad y el otro Medad, habían sido escogidos entre los setenta, pero no fueron a la tienda, sino que se quedaron en el campamento. Sin embargo, también sobre ellos reposó el espíritu, y comenzaron a hablar como profetas en el campamento. Entonces un muchacho fue corriendo a decirle a Moisés: ¡Eldad y Medad están hablando como profetas en el campamento! Entonces Josué, hijo de Nun, que desde joven era ayudante de Moisés, dijo: ¡Señor mío, Moisés, prohíbeles que lo hagan! Pero Moisés le contestó: ¿Ya estás celoso por mí? ¡Ojalá el Señor le diera su espíritu a todo su pueblo, y todos fueran profetas!

La oración hay que llevarla a la acción que significa compartir con Jesús en los hermanos con quienes nos encontramos a diario. El Señor cumple su promesa de bajar a la tienda del encuentro, es un Dios de pacto y aunque le fallemos Él permanece fiel porque así es su naturaleza. Me impacta que Eldad y Medad no estaban en la tienda del encuentro, pero igualmente reciben ese ADN porque, aunque no estaban en el lugar donde deberían estar en ese momento, ellos habían sido escogidos entre los setenta. Esto es clave de alguien que dice tener el ADN Vicentino, sentirse escogido para algo grande, sentirse escogido para un propósito que trasciende en la eternidad; estos hermanos Eldad y Medad, como muchos hoy, no están aquí en nuestras confraternidades e incluso no pertenecen a la FAMVIN, pero aun así llevan el ADN Vicentino que es el ADN de Jesús evangelizador de los pobres.

Desde esta plataforma hago un llamado a la FAMVIN a abrir las puertas a muchos Eldad y Medad que hoy están profetizando con el poder del Evangelio en muchos lugares, y lo están haciendo con el ADN Vicentino y me atrevo a decir que se les nota más que a muchos que decimos estar dentro de los setenta o dentro del grupo escogido y me hago eco hoy de las palabras de Moisés, ¡Ojalá el Señor le diera su ADN Vicentino a todo su pueblo, y todos fueran profetas!

Para los que se preguntan ¿Qué pasó con la parroquia en la periferia de New York? Allí hay un grupo de hombres y mujeres llevando una misión hermosa y sin saberlo, lo están haciendo con el ADN Vicentino.

Unidos en San Vicente de Paúl.

Eduardo Adames,
Confraternidad de Periodistas y Escritores Vicentinos
eadames0306@gmail.com

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