“Mujer, ¿Por qué lloras? ¿A Quién buscas?”
2 Cor 5, 14-17; Sal 62; Jn 20, 1-2, 11-18.
Hoy celebramos a María Magdalena.
«La historia de María de Magdala nos recuerda a todos una verdad fundamental: Discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por Él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su Amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte» (Benedicto XVI, Julio, 2006).
Formó parte de los discípulos de Cristo, estuvo presente en el momento de su muerte y, en la madrugada del día de Pascua, tuvo el privilegio de ser la primera en ver al Redentor resucitado de entre los muertos.
Santa María Magdalena nos enseña que, si seguimos a Jesús de cerca en los grandes milagros, en las largas caminatas, en su predicación, podemos llegar con Él a la cruz sin miedo, y si llegamos a la cruz, tenemos la garantía de participar en su Resurrección.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Carmen Elisa Arteaga Solís
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