“Un reino dividido no puede sostenerse”
2 Sam 5, 1-7. 10; Sal 88; Mc 3, 22-30.
Jesús fue difamado más de una vez, por la incomprensión de sus adversarios o simplemente por mala voluntad. Hoy, los “letrados venidos de Jerusalén” lo acusan de actuar con el poder de Satanás. Para Jesús fue sencillo desmontar la falsa acusación:
¿Cómo puede satanás expulsarse a sí mismo? Una casa dividida internamente no puede sostenerse… El ladrón primero tiene que atar al hombre fuerte, sólo después podrá saquear la casa y llevarse sus cosas…
No es la intención del texto, pero estos ejemplos que da Jesús para explicar que él actúa con el poder maravilloso y regenerador de Dios me llaman la atención. Habla de reino dividido, de un hombre fuerte sometido y de robo, de saqueo.
Es, precisamente, lo que hace Satanás: dividir, someter, saquear… Toda división y conflicto entre hermanos es influencia del enemigo; todo lo que somete, esclaviza, oprime, lastima la dignidad del hombre, es fruto de la acción del enemigo, que termina robando la esperanza, la confianza, el amor, la alegría, la comprensión, la paz… del corazón de los hombres.
Cristo vino para hacernos fuertes, libres, dignos, felices. No permitas ser sometido.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
P. Silviano Calderón cm
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