“Hemos tocado la flauta y no bailaron…”

1 Tim 3, 14-16; Sal 110; Lc 7, 31-35.

Jesús compara a sus adversarios, que no son capaces de abrir sus corazones y aceptar el mensaje de salvación y reconocer en su persona al mesías, con aquellos niños que no saben lo que quieren. Pero gracias a Dios, también hay gente que sí sabe lo que quiere y ha sido coherente con su profesión.

Podemos citar el ejemplo del Dr. Manuel Andrade, mientras estudiaba medicina en París, conoció de primera mano la obra que como enfermeras realizaban las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl; así que, sin más, se propuso traerlas a México. Logró su objetivo y junto con ellas llegaron los padres de la Congregación de la Misión, (vicentinos) en el año 1844. El Dr. Andrade, además, fundó en México la Sociedad de San Vicente de Paúl, que tiene como fin dedicarse a las obras de caridad, siguiendo el testimonio de su fundador el Beato Federico Ozanam. Atendiendo a los enfermos como médico entregado que era, enfermó de tifoidea, que fue la causa de su muerte.

Señor, concédeme saber lo que quiero en la vida y saber descubrir tu presencia en los demás…

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Jesús Plascencia Casillas C.M.

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