Is 50, 4-7; Sal 21; Fil 2, 6-11; Lc 22, 14-23, 56.

“Tienen a Moisés y a los profetas. Que los escuchen”

Hoy se lee en la liturgia la pasión de nuestro Señor según san Lucas. Quisiera fijarme más en el acontecimiento que celebramos, la entrada de Jesús a Jerusalén, narrada en Lc 19, 29-40; Mt 21, 1-11 y Mc 11, 1-11.

Con esta llegada a Jerusalén Jesús inicia la última etapa de su vida terrena. Y nosotros comenzamos la Semana Santa.

Jesús va montado en un burrito, como un Rey humilde y bondadoso. La tradición lo imagina montado en un burrito antes de nacer, en el vientre de María, camino de Belén. Ahora, en el momento de enfrentar su destino final, también aparece montando un burro, camino del nacimiento de un nuevo mundo, del nuevo destino del hombre, que se abrirá definitivamente con su muerte y resurrección.

El pueblo lo recibe como mesías, Hijo de David. Y no se imaginan el camino que este Siervo de Dios seguirá para restablecer el reinado de Dios.

Le gritan ¡Hosana!, que significa “sálvanos, por favor”. Y en ello se unen a las voces de todas las generaciones anteriores y de todos los desposeídos de los siglos que han gritado y gritan: ¡Sálvanos, por favor!

Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: P. Silviano Calderón S., cm

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