Jos 24, 1-2.15-17.18; Sal 33; Ef 5, 21-32; Jn 6, 55. 60-69.
“¿Señor a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida Eterna”
Para nosotros, personas de fe, a veces es difícil entender que Jesús nos dé sacramentalmente su cuerpo y su sangre, no es algo fácil de aceptar. Pero el Espíritu Santo nos da entendimiento y sabiduría para comprender la Palabra, que nos transforma y nos dispone a acoger este milagro maravilloso.
¿Cómo es posible comer la carne del Señor? Es un acto de fe, es creerle a Jesucristo. El evangelio de hoy nos habla de los muchos que seguían a Jesús, pero movidos por otros intereses y no los del Reino: “En verdad les digo: ustedes me buscan no porque han visto signos, sino porque han comido de los panes y se han saciado”.
Seguir a Jesús significa superar el “escándalo” que supone a nuestro pensamiento aquellas realidades que nos superan: que pueda darnos su cuerpo y su sangre como verdadero alimento. Jesús se ha presentado como “el Camino, la Verdad y la Vida”, y sus palabras han calado tan profundo en el corazón de sus discípulos, que Pedro se atreve a decirle: “Tú tienes palabras de Vida eterna”.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Juan Carlos Reyes Mendoza, cm
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