El señor Procurador General “me preguntó si pretendíamos ser regulares o seculares; le di a entender que no pretendíamos más que lo último; me dijo que era algo sin precedentes. Me manifestó que no desaprobaba nuestro propósito, diciendo mucho bueno de la Compañía, pero que una cosa de tal importancia merecía que se pensase bien. Yo le manifesté alegría por oírle expresarse así y le rogué que, si la cosa no lo merecía o no debía continuar, la destruyese enteramente; pero que, si era buena, la estableciese sólidamente y que este pensamiento nos había hecho ensayar por lo menos durante doce o quince años, durante los cuales, por la gracia de Dios, no se había presentado ningún inconveniente. Me dijo: déjeme pensarlo, no le digo que, durante meses, sino unas semanas” (c. 320).

Carta de santa Luisa a san Vicente, cuando intentaban que se aprobase la Compañía de las Hijas de Caridad, considerada como una gran novedad.

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Reflexión:

  1. A partir del final de la Segunda Guerra Mundial (1945), daba la sensación de que la sociedad había logrado su autonomía sin necesidad de religiones, subordinando la fe a las realidades terrenas. Este alejamiento de la religión llevó al Concilio Vaticano II a proponer modernizar el cristianismo, y se formuló el aggiornamento o “puesta al día” de la Iglesia. Pero en 1978 es elegido Papa Juan Pablo II y la Iglesia dio un giro radical, tratando de cristianizar la modernidad y no de modernizar el cristianismo. Ya no vale el aggiornamento sino la “nueva evangelización”.
  2. La preocupación por que lo espiritual influya en la vida, lleva tiempo cuajándose en el mundo civil, como dijo Malraux “el tercer milenio será espiritual o no habrá milenio”. Pero es la religión musulmana, practicada por una mayoria de creyentes, la que va dominando al mundo, la mientras que la religión católica encuentra indiferencia, sobre todo entre los jóvenes. ¿Cuál es el papel de la Familia Vicentina?
  3. En la sociedad actual la Familia Vicenciana ya no encuentra nada en qué apoyarse. Hoy se sostiene sólo por su fe y su vocación. En medio de un mundo incrédulo su proyecto de instaurar el Reino de Dios, causa irritación, burla o desprecio. Pero, si su carisma es ayudar a los pobres, no ha perdido novedad. Lo que el Espíritu reveló a san Vicente, santa Luisa y al beato Ozanam era algo evangélico y permanente.
  4. Implantar el Reino de Dios en el mundo de los pobres es una necesidad urgente, pero con nuevas actividades y actitudes, porque el mundo cambia veloz. El cambio que pretende el Papa Francisco en la Iglesia es acudir a las periferias y la Familia Vicenciana hoy es necesaria en esas periferias.
  5. Es fácil pensar que la Familia Vicentina no puede hacer mucho para aliviar la situación de pobreza, que el remedio es de política social de estado. Podrá hacer mucho, si tiene la fuerza de choque que tuvo san Vicente de Paúl en 1617, cuando descubrió la pobreza y el hambre de los campesinos y fundó las Caridades de Señoras (AIC), la Congregación de la Misión para evangelizarlos y, con santa Luisa, las Hijas de la Caridad para que crearan escuelas y enseñaran a las niñas.
  6. La fuerza de choque que tuvieron en 1833 Manuel Bailly, Ozanam y sus cinco compañeros universitarios para promocionar y evangelizar a los obreros, y crearon las Conferencias de San Vicente de Paúl (SSVP).

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Nuestras obras actuales causan admiración en la gente?
  2. ¿La sociedad ve a los Vicentinos inseparable de los pobres a los que nadie quiere ir?
  3. ¿Nuestra presencia es necesaria en las periferias? ¿Estamos en ellas?
  4. Al actualizar la Familia Vicenciana ¿tienes en cuenta la creatividad y el Carisma?  ¿Te quejas o acusas a otros de la dirección que toma el grupo?

Benito Martínez, C.M.


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