“Tengo que deciros otra práctica que nuestro muy Honorable Padre nos ha recomendado en la última conferencia, y es la de que tan pronto como nos demos cuenta de que hemos disgustado o estamos disgustando a una o a varias de nuestras Hermanas, nos pongamos inmediatamente de rodillas para pedirles perdón… ¡Ah! ¡Qué práctica! Os la recomiendo, por amor a Nuestro Señor” (c. 537).

San Vicente había dicho:

“Un día hablaba con una superiora de las Ursulinas; y me habló de la unión que había entre sus religiosas. Yo le pregunté con extrañeza: Madre, ¿qué hacéis para tener esa unión, y que no haya nunca diferencias en la comunidad? Ella me respondió: Tan pronto como aparece algún motivo, nuestras hermanas tienen la costumbre de ponerse de rodillas y pedirse perdón entre sí, de forma que no puede entrar la desunión” (IX, 114).

Luisa de Marillac, Carta a Sor Lorenza Dubois que está Bernay, y conferencia de san Vicente a las Hermanas.

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Reflexión:

  1. El miembro de la comunidad que ofende a otro, daña también a la comunidad, sin embargo, así como la Hermana ofendida tiene que perdonar, la comunidad tiene que acogerla, pues ella es el Cuerpo de Cristo y cada Hermana, un miembro. Cuando un miembro peca, se separa de Cristo, pero se separa también de la comunidad, su cuerpo. Y toda reconciliación con Dios es volver a integrarse en la comunidad y poder acceder a la comunión eucarística.
  2. Cristo ha concedido a su cuerpo-comunidad que pueda redimir a cada miembro, pues todos han sido redimidos por Él. La purificación de la Hermana que ha faltado es obra de toda la comunidad, que, unida a Cristo, ofrece su perdón al miembro que ha pecado. Y le ofrece un perdón medicinal para su corrección, y que es, al mismo tiempo, ejemplar para la comunidad.
  3. El aspecto comunitario del pecado y el perdón, se ve en que el pecado perjudica a la comunidad y modifica la relación de quien ha ofendido con ella. De ahí, que el perdón tenga que ser igualmente comunitario, y el fruto de la absolución sacerdotal no es solo perdonar el pecado, sino también recibir a quien ha pecado en el seno de la comunidad.
  4. Pero ¿qué valor tiene, para el perdón de los pecados, la acogida de la comunidad, pues la confesión y la absolución se realizan normalmente de forma privada? La acentuación de que el pecado es personal y privado recalca el aspecto jurídico de la absolución, aspecto que ha sido superado con claridad, y hoy día se resalta la relación intrínseca que existe entre la reconciliación del pecador con Dios y su reconciliación con la comunidad.

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Te cuesta perdonar como persona particular? ¿Y te cuesta perdonar como parte del grupo de la Familia Vicenciana?
  2. En el grupo o Rama de la Familia Vicenciana a la que perteneces, ¿soléis estudiar, dialogar o estudiar qué es el perdón y la incidencia que tiene en el grupo al que perteneces?
  3. ¿Qué quiere decir generalmente la frase “perdono, pero no olvido? Y para ti, ¿qué quiere decir.
  4. ¿Hay perdón en la sociedad de hoy? ¿Y entre los partidos políticos? ¿Y dentro de la familia carnal?

Benito Martínez, C.M.


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