Luisa de Marillac: La Virgen María se preocupa de este mundo

por | Nov 11, 2016 | Benito Martínez, Formación, Reflexiones | 0 comentarios

“Te veo, purísima Virgen, Madre de Gracia porque no sólo has dado la materia para formar el Sagrado Cuerpo de tu Hijo, pues por entonces aún no eras verdaderamente Madre, sino que, al introducirlo en el mundo, eres, juntamente, Madre de Dios y Madre de un hombre que al nacer trae al mundo una ley nueva, la única ley que lleva Vida Eterna.

¡Oh Madre de la ley de gracia, pues eres Madre de la Gracia misma! ¡Qué amor y servicio no te debo yo tributar por haber dado tú misma al mundo al Dios de la ley de gracia! Quiero demostrarte mi agradecimiento, tanto con las alabanzas que deseo ofrecerte y ayudando al prójimo a conocer tus grandezas, como por una devoción completamente nueva y la confianza que quiero tener en el poder de que gozas ante Dios”.

Luisa de Marillac, Meditación sobre la Virgen María (E 56).

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Reflexión:

    1. Santa Luisa vive la devoción a María sin la intensidad con que vive a Dios. Era la piedad que vivían los católicos en la Francia del siglo XVII, influenciados por el protestantismo que prescindía de la Virgen María como intercesora ante Dios. Por eso, aunque santa Luisa ama a María, le reza y le compone oraciones, no legó su devoción como herencia a sus hijas. Pero la declaró Madre de la Compañía.
    2. María aceptó ser Madre de la Compañía, pues lo era de todos los hombres. En la noche del 18 al 19 de julio de 1830, un ángel despertó a santa Catalina Labouré para que bajara a la capilla, y allí estuvo hablando con la Virgen más de dos horas. Esa noche, María, con los ojos bañados en lágrimas, le anuncia las desgracias que van a caer sobre el mundo y los remedios para evitarlo. El remedio se lo dio el 27 de noviembre en otra aparición, sosteniendo en sus manos a la altura del corazón un globo que representa al mundo. Inspirado por el Espíritu Santo el P. Aladel acuñó esa imagen con los brazos extendidos en una medalla Milagrosa.
    3. Federico Ozanam llevaba la medalla cuando fundó las Conferencias de San Vicente de Paúl en 1833, y en 1834, escribió una reseña de una obra que contenía el primer relato de las apariciones a Santa Catalina. Interesado en el papel que la Medalla Milagrosa desempeñó en la conversión de Alfonso Ratisbona en 1842, divulgó la noticia dentro y fuera de la Sociedad. El 4 de febrero de 1834, las Conferencias se pusieron bajo la protección de la Virgen María.
    4. María promete a santa Catalina que quien lleve la Medalla con fe tendrá su protección. Y santa Luisa declara que la impureza y la desunión impiden hacer de la tierra un Reino de Dios. La tentación de impureza, de la que nadie, ni ella misma, se ve libre, en especial la juventud, hay que avisársela a los jóvenes de JMV. Por otro lado, la concordia y la unión, a imitación de la Trinidad, es la cualidad primera que se exige a todo grupo humano, empezando por la familia carnal y las amistades, sin olvidar a la Familia Vicenciana, aunque haya diversidad de caracteres.

Cuestiones para el diálogo:

  1. ¿Llevas la Medalla Milagrosa? ¿Pero con fe?
  2. ¿La propagas en tu familia y entre los amigos? ¿Te da vergüenza hacerlo?
  3. ¿Te esfuerzas en poner unidad y concordia en tu familia? ¿Y en la Familia Vicenciana?

Benito Martínez, C.M.

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