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Video y transcripción del discurso del P. Tomaž Mavrič, CM, en el Parlamento Europeo

por | Jun 29, 2017 | Noticias | 1 comentario

Ofrecemos a continuación el video y la transcripción del mensaje que el padre dirigió ayer miércoles, 28 de junio, en el Parlamento Europeo, ante parlamentarios, invitados, miembros de las distintas ramas vicencianas y organizaciones civiles y eclesiales.

 

Traducción del texto:

Es una gran alegría y un extraordinario honor para la Familia Vicenciana a nivel internacional el tener la oportunidad de señalar la celebración del 400 Aniversario del Carisma Vicenciano en el Parlamento Europeo.

Me gustaría expresar mi agradecimiento de corazón al Presidente del Parlamento Europeo, Sr. Antonio Tajani, por la invitación, y a su oficina y el resto de comités del Parlamento que han trabajado tan duro para preparar este evento. Me gustaría dar gracias también al Sr. Alojz Peterle, miembro del Parlamento Europeo, que ha contribuido tanto a hacer realidad este mismo evento.

También quiero extender mi agradecimiento al P. Robert Maloney CM, a los miembros de la Oficina de la Familia Vicenciana, coordinados por el P. Joseph Agostino CM, y a todos los otros miembros de la Familia Vicenciana que han preparado tanto durante estos meses para poder llegar a este encuentro que tiene lugar hoy.

Me gustaría agradecerles a todos ustedes, miembros del Parlamento Europeo, distinguidos invitados de Europa y de otros países alrededor del mundo, que representan países, instituciones de la Iglesia y civiles, organizaciones, las distintas ramas de la Vida Consagrada en la Familia Vicenciana, y a los grupos de laicos, que han venido hoy a participar de este evento.

Echando la vista atrás con mucha gratitud hacia los 400 años de heroico servicio a los pobres por millones de personas que fueron inspiradas por el Carisma de San Vicente de Paúl, también miramos con gran esperanza al futuro. Estas personas se dieron totalmente para asistir a otros, aquellos más necesitados alrededor del mundo, haciendo maravillas y milagros en las regiones más pobres del mundo. Queremos seguir encontrándonos con los pobres entre los pobres en cada rincón del mundo, allá donde haya un hermano o una hermana en necesidad física, material, espiritual, o cualquier otro área, y hacer todo lo posible para combatir los distintos tipos de pobreza existentes, de tal modo que podamos hacer de este mundo un lugar mejor, acorde a los planes de Dios. Muchos de estos son también los valores claros, las metas y las prioridades de Europa.

Hace 400 años, San Vicente de Paúl fue tocado tan profundamente por la pobreza material y espiritual que encontró, que hizo dos movimientos radicales. El primero, su propia conversión personal en relación a las personas en los márgenes de la sociedad. El segundo, respondió inmediatamente, de una manera concreta y organizada, a las tremendas necesidades de los pobres.

Involucró todos los niveles de la sociedad, todos los niveles de los gobiernos, instituciones, grupos dentro de la Iglesia, y varios grupos civiles. Construyó una red de caridad que se extendió primero por toda Francia, y después por otros países de Europa y del mundo. Esta red de caridad, la Familia Vicenciana, sus colaboradores y voluntarios, han extendido este espíritu de caridad por Europa y el mundo, donde, en unos 150 países, la llama que comenzó a arder hace 400 años sigue encendida hoy.

Dado que Vicente de Paúl estaba enamorado de Jesús, estaba enamorado de los pobres. No hacía distinción entre personas con respecto a la religión, color, raza etc. Se afanaba en ayudar a la gente en cualquier modo posible.

Vicente de Paúl creía firmemente en la colaboración. Creía que cada persona podía traer sus dones y talentos y ponerlos al servicio de una única meta: la «globalización  de la caridad».

Hoy estamos aquí, en la ciudad de Bruselas, en este bello edificio del Parlamento Europeo, rodeados de muchas instituciones que ayudan a que este milagro llamado Europa avance.

Animados por la presencia de los representantes de muchos gobiernos, instituciones, representantes de la Iglesia, ramas de la Familia Vicenciana, grupos civiles y eclesiásticos, nuestro sueño se hace cada vez más real, algo alcanzable. La «globalización de la caridad» sigue siendo nuestro único sueño. Si soñamos solos, un sueño queda como un sueño. Si soñamos juntos, el sueño se convierte en realidad.

Muchas gracias.

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1 comentario

  1. Leonor Pérez

    Sí, es posible hacerlo realidad. Hoy los pobres lo necesitan y Dios nos lo pagará con creces.

    Responder

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