Sueño para los niños
Sueño …
Un mundo justo para ti,
un mundo amplio, acogedor,
que no te vea como adulto,
que no te empuje a trabajar,
que no te exija aportar ingresos,
donde recibas gratis el pan,
libre para ir a la escuela a estudiar,
con tiempo y espacio para jugar,
correr, saltar, sonreír, danzar, cantar…
Sueño …
que seas un niño feliz, que goza jugar,
con ese reloj digital que deseaste llevar,
disfrutando de la pureza del aire,
la enfermedad detuvo tu respirar,
pintando delfines en azul como el mar,
que vuelves a la casa,
con los ojos iluminados,
del gozo de encontrar a los amigos,
compartir la mesa con los hermanos,
con sonrisas retornando a la escuela,
para aprender historia, aritmética,
ciencias naturales y gramática.
Sueño …
Sigo soñando, porque no volverás,
te sujetaron a una máquina,
ya no pudiste respirar,
te fuiste poco a poco cual luz,
de la vela que en silencio se consume,
se apagaron tus ojos limpios,
aquella mirada que reclamaba afecto,
abrazos, justicia, derechos humanos,
la mirada que cuestiona a los adultos,
qué mundo se está dejando a los niños,
acaso un desierto? una noche sin estrellas.
Sueño …
Y tú, eres el lucero,
la estrella que titila cerca de la luna,
que envía luz en medio de la noche,
cuestionando este mundo de miseria,
a qué tanta inequidad, pobreza,
que se roba la belleza de la verdad,
tanto maltrato a los niños en corta edad,
falta de abrigo y consuelo a los pequeños,
barrigas vacías, bocas sedientas,
rostros sin futuro en soledad,
los sin techo, forzados a emigrar,
familias peregrinas en busca de pan,
al final de una noche blanca de hospital,
te unes a los coros angelicales para solicitar:
derecho a la vida, protección y paz,
para cada niño que viene a esta faz.
Sigo soñando …
Y que se haga realidad,
que los niños no sean recargados de tareas,
que vuelvan de nuevo a los patios a jugar,
en las callejuelas con sus trompos y canicas,
bajo el árbol con sus muñecas y trastecitos,
a las casitas y los corralitos, escondederos y aros,
arrancacebollas, estatuas, rondas y rayuela,
que degustan la merienda, paleta de hielo,
leche fresca, banano y fruta con chocolate,
pirulines, confites, chicles y bombones,
y con los pies calzados de botines nuevos,
para no ocultar los pies bajo la banca del aula,
y correr seguros durante el recreo,
mochila con lápices de colores,
libros y cuadernos nuevos,
uniforme de sastre en estreno,
fiesta de piñatas y coros mañaneros,
gracias al cielo, no quiero despertar,
de este sueño de felicidad.
Sor Floridalia Noguera. H.C.,
Guatemala.
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