“Traten a los demás como quieran que los traten.”
Col 3, 12-17; Sal 150; Lc 6, 27-38.
La Palabra de Dios nos lleva a uno de los momentos culmen del seguimiento de Jesucristo al proponernos contrarrestar al mal con el bien.
La carta a los colosenses nos exhorta: “Sopórtense mutuamente y perdónense cuando tengan quejas contra otro, como el Señor los ha perdonado a ustedes”. Por su parte, san Lucas nos anima: “Amen a sus enemigos y hagan el bien a los que los aborrecen”, llevándonos a la perfección de Dios al pedirnos:“sean misericordiosos como su Padre es misericordioso”. Esto no significa que si alguien nos comete una injusticia hagamos como que no está pasando nada; o peor aún, que nosotros mismos favorezcamos que los demás tengan que pasar por alto una injusticia nuestra. Al contrario, nos pide saber reconocerlas y corregirlas, pero siempre buscando participar del bien de Dios y de su bondad transformadora, y así evitar corrompernos con el mal de la violencia o de la venganza.
Señor, ante tanta oportunidad en el mundo de incurrir en la injusticia y en la violencia, ¿cómo mantener siempre presente en mi mente y en mi corazón que me pides tratar a los demás con la misma bondad que Tú me has brindado? Amén.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Autor: Erick Fernando Martínez B., C.M.
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