Imagínese cumplidos los cuarenta años, con un trabajo suficientemente cómodo como maestro de novicios en un seminario en París, y dejarlo todo atrás para ofrecerse voluntario a ir a China a la misión. Esta fue la decisión del padre san Francisco Regis Clet, C.M., cuya fiesta celebramos el 9 de julio. De hecho, Francisco Regis había pedido ir a China como misionero en varias ocasiones, pero sus superiores no aprobaron su solicitud hasta 1791. El resto se lee como un guión documental de un programa televisivo:
En su camino a Lorient, donde iban a embarcar en la nave, el P. Clet y dos diáconos hicieron su última parada de una noche en el seminario de Vannes, donde Pierre-René Rogue fue profesor de dogma; él sería guillotinado cinco años más tarde. Navegaron de Lorient a principios de abril de 1791. Francisco y sus dos compañeros se convirtieron en los números 25, 26 y 27 en la lista cronológica de los Misioneros Paúles en China.
El 1 de enero de 1820 (a los 71 años) Clet fue encontrado culpable de «engañar al pueblo chino al predicar el cristianismo» y condenado a la estrangulación en una cruz. La siguiente presentación hace recuento de algunos de los detalles de sus peripecias como Misionero Paúl.
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