Esperar que vuelva Jesucristo

por | May 26, 2022 | Formación, Reflexiones, Ross Reyes Dizon | 0 comentarios

Jesús, que salió del Padre y vino al mundo, ahora deja el mundo y vuelve al Padre.  Los verdaderos cristianos no pueden sino esperar que venga él y los lleve consigo.

En Mt 28, 16-20, Jesús les da a los once apóstoles la tarea de hacer discípulos de todas las naciones.  Les asegura él:  «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo».  Así que en el relato de Mateo, parece que no hay que esperar que vuelva Jesús.  Ni hay que pensar que está ausente.  Pues siempre está él con los once, si bien no faltan dichos sobre la vigilancia.

Pero en los Hechos de los Apóstoles y en el Evangelio de Lucas, se supone el esperar.  Es que estos relatos hacen mención expresa de la ascensión.  También habla Juan de la partida de Jesús.  Pero ella se refiere a su glorificación o su elevación sobre la tierra, es decir, a su muerte en la cruz.  Y, claro, hay otros textos del Nuevo Testamento que dejan claro que nos toca a los cristianos esperar su venida.

La experiencia nos dice, sí, que ya no camina Jesús con nosotros como caminaba antes con sus discípulos.  Pero, al fin, se elevó él hasta que una nube lo quitó de su vista; subiendo al cielo, se separó de ellos.

Los que aman a Jesús no pueden menos que esperar verle de nuevo.

Por supuesto, les da igual a los que no aman ni conocen a Jesús que él esté presente o ausente.  Pero le echan de menos los que le han tomado por su padre, su madre, su todo (véase SV.ES V:511).

Éstos, sí, le han llegado a amar y a conocer de cerca y de modo íntimo.  Es por eso que su partida los ha dejado tristes.  Pero no se detienen en la tristeza; guardan viva y feliz su memoria.

Pues, entre otras cosas, la orilla del mar y las barcas de pesca los recuerdan su llamada a los pescadores.  Los trigales, los cebadales, los viñedos, a su vez, los remite a sus parábolas.  También las grandes iglesias, las construcciones hermosas de culto los hacen preguntarse:  «¿Agradan ellas a Dios?» (véase SV.ES VIII:40).  «¿Cuando venga el Hijo de Hombre hallará fe en la tierra?»  «¿No perdemos de vista lo más importante de la ley, a saber, la justicia, la misericordia, la fe?»

Y los que están en las periferias, en especial, les evocan su preocupación y sus obras por un mundo más justo, humano, solidario.  También las comidas compartidas no les dejan de traer a la mente su dicho:  «Haced esto en memoria mía».

No, no hay modo de que puedan olvidar a Cristo los que le aman de todo corazón.  Es que los alienta el Espíritu de bondad, amor, misericordia y justicia que Cristo ha exalado.

E inhalando el mismo Espíritu, guardan ellos las palabras de Cristo y siguen su ejemplo.  Para ellos, pues, esperar que venga él, mirar al cielo, quiere decir procurar mejorar este mundo (GS 57).  Saben ellos que no hay forma más cierta de esperar que venga él para llevarlos consigo que vivir y morir sirviendo a los pobres (SV.ES III:359).

Señor Jesús, concédenos a los que has llamado a esperar tu venida ver la tierra en el cielo y el cielo en la tierra.  Líbranos de los que creen que la tierra no vale nada y el cielo es todo.  Y también de los que piensan que la tierra es todo y el cielo no es nada.

29 Mayo 2022
Ascensión del Señor (C)
Hch 1, 1-11; Ef 1, 17-23; Lc 24, 46-53

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