Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer – CSW66

por | Mar 28, 2022 | Noticias, Presencia en la ONU | 0 comentarios

La 66ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que concluyó sus reuniones en formato híbrido el 25 de marzo, tuvo como tema prioritario «Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas en el contexto de las políticas y programas de cambio climático, medio ambiente y reducción del riesgo de desastres». Los estudios han demostrado que son las mujeres y las niñas las que se ven afectadas de forma desproporcionada por el cambio climático. Según informes de la ONU, el 80% de las personas desplazadas por el cambio climático son mujeres. Su papel como principales cuidadoras y proveedoras de alimentos y combustible las hace mucho más vulnerables a las sequías e inundaciones. Las mujeres desempeñan un papel escaso o nulo en la elaboración de políticas, ya que rara vez se les concede un asiento en la mesa y, dado que la mayoría de ellas viven en la pobreza, no tienen acceso a las finanzas para recuperarse de los desastres naturales o de origen humano, que afectan a sus puestos de trabajo y a sus viviendas. Las interrelaciones entre la pobreza y la desigualdad de género exacerban la vulnerabilidad de las mujeres.

También hemos aprendido, especialmente a partir de la experiencia de la pandemia de COVID-19, que las mujeres desempeñan un papel indispensable en cualquier tipo de reducción de riesgos, ya sea una crisis sanitaria, el cambio climático, los problemas medioambientales o catástrofes. Son nuestras defensoras de primera línea, tanto en la esfera pública como en el frente doméstico. Sin embargo, sus contribuciones siempre se pasan por alto o se niegan, porque se trata de un trabajo de cuidados no remunerado.

En las conclusiones acordadas de la CSW66 se reconoce que «la desigualdad de género unida a las crisis y desastres climáticos y medioambientales son los mayores retos de desarrollo sostenible de nuestro tiempo, que afectan a todo el planeta y a todos los pueblos, con un impacto desproporcionado sobre las mujeres y las niñas, especialmente las que se encuentran en situaciones vulnerables y marginadas y en entornos de conflicto».

Otras preocupaciones planteadas son: «que las crisis y los desastres climáticos y medioambientales amenazan la plena realización de los derechos humanos, especialmente los derechos a la vida y a la dignidad, al desarrollo, a una vida libre de violencia y discriminación, a un nivel de vida adecuado, al más alto nivel posible de salud física y mental, al agua y al saneamiento, a un medio ambiente sano y otros, con graves repercusiones en las mujeres y las niñas, especialmente en contextos rurales, indígenas y de migración».  Las repercusiones económicas y sociales de la pandemia de coronavirus han agravado los impactos de las crisis climática y medioambiental y han empujado a las personas a un mayor retraso y a la pobreza extrema, y a las mujeres y niñas de forma desproporcionada».

También hace hincapié en la necesidad de que «los marcos jurídicos y políticos sobre el cambio climático, el medio ambiente y la reducción del riesgo de catástrofes proporcionen una base cohesiva para una gobernanza con perspectiva de género que satisfaga los derechos y las necesidades de las mujeres y las niñas. Su capacidad para construir un futuro resiliente depende de la eliminación de las barreras estructurales y de las brechas de género y del fortalecimiento del acceso de las mujeres, y especialmente de las mujeres indígenas, a la tierra y a los recursos naturales, así como de su participación y liderazgo para hacer más efectiva la acción sobre el clima, el medio ambiente y el riesgo de desastres».

Aunque las mujeres y las niñas están en primera línea para inspirar y liderar acciones en materia de cambio climático y medio ambiente, y realizan importantes contribuciones, su participación y liderazgo no llegan a influir en las decisiones y las políticas, ya que tanto ellas como la sociedad civil se enfrentan a muchas barreras para participar y liderar debido a la reducción del espacio democrático y la disminución de la financiación.

La Comisión insta a los gobiernos a todos los niveles y a todas las partes interesadas a

  • Promover y proteger el derecho de las mujeres y las niñas a un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible y adoptar políticas para el disfrute de este derecho;
  • Reconocer los impactos de las crisis y los desastres climáticos y medioambientales sobre las mujeres y las niñas en los entornos afectados por los conflictos y las crisis, e integrar las perspectivas de género en los mecanismos y la programación en materia de clima y seguridad;
  • Garantizar la participación y el liderazgo plenos, igualitarios y significativos de las mujeres en todos los niveles de la gobernanza del cambio climático, el medio ambiente y la reducción del riesgo de desastres…
  • Aprovechar la participación e influencia de las mujeres en la gestión de la conservación y el uso sostenible de los recursos naturales…
  • Aumentar la inversión en políticas y programas de cambio climático y de reducción del riesgo de desastres con perspectiva de género…
  • Promover el aprendizaje, la formación y la educación permanentes, incluso en ciencia y tecnología, ingeniería y matemáticas para las mujeres y las niñas…
  • Prevenir y responder a la violencia contra las mujeres y las niñas en contextos de crisis y desastres climáticos y medioambientales…
  • Promover y proteger los derechos de las mujeres defensoras del medio ambiente y de los derechos humanos y garantizar que se investigan las violaciones y los abusos contra ellas y que los responsables rinden cuentas…
  • Invertir en servicios públicos que tengan en cuenta las cuestiones de género, protección social universal, sistemas de salud y asistencia y transporte e infraestructuras sostenibles para reducir el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado de mujeres y niñas, y aumentar el trabajo decente remunerado para las mujeres…
  • Promover la igualdad de acceso de las mujeres al trabajo decente en los sectores económicos verdes y azules, como la energía sostenible, la pesca, la silvicultura y la agroecología…

Como vicencianos, tenemos que estudiar estas recomendaciones para incorporarlas a nuestros propios programas, para garantizar que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres sean parte integral de todas las acciones que iniciemos sobre el cambio climático, la crisis ambiental y la reducción del riesgo de desastres.

Teresa Kotturan SCN
Representante de Federación de Hermanas de la Caridad ante la ONU

Etiquetas: coronavirus

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