Gozosos, pues cerca está el Señor

por | Dic 9, 2021 | Formación, Reflexiones, Ross Reyes Dizon | 0 comentarios

Jesús está cerca.  Regirá al mundo y a todos los pueblos con justicia.  Por lo tanto, gozosos le aguardan los que buscan su reino.

Anima el profeta Sofonías a los elegidos de Dios a estar gozosos y a gritar de júbilo.  Es que el Señor que lucha por ellos y los liberta está en su medio.  No tienen nada que temer.

Y san Pablo, aun preso, les dice a los cristianos de Filipos que estén siempre gozosos en el Señor que está cerca.  En vez de preocuparse, han de acudir a Dios en oraciones de acción de gracias y peticiones.

San Juan Bautista, a su vez, da consejos que no suenan nada gozosos.  Pues habla él del castigo que se les viene encima a los hijos de víboras, del hacha que corte los árboles estériles.  Y del fuego que abrase y devore a los que no hacen obras, no dan fruto, de arrepentimiento.

Pero si se toma en cuenta el gozo con que viene el verdadero arrepentimiento, resultarán gozosos los avisos de Juan.  Es que, sí, los que se arrepienten de verdad dejan gozosos a Dios y a los ángeles (Lc 15).  Pero no solo a éstos, sino también a los mismos arrepentidos.

Oirán, sí, el gozo y la alegría, los arrepentidos en los cuales borre Dios toda culpa (Sal 51, 10).  Gozosos quedarán los que a quienes se les cancele la condena.  Es decir, estarán gozosos por la esperanza de un nuevo comienzo.  De ser de la nueva creación.  De formar parte del reino de Dios.

Vivir gozosos en justicia y paz por medio del Espíritu Santo

El reino de Dios no se trata de comer o beber una cosa y no comer o beber otra cosa.  Se trata más bien de llevar una vida de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Rom 14, 17).  En el reino de Dios, las cosas más importantes de la ley son la justicia, la misericordia, la fe (Mt 23, 23).  No las prácticas por las que se obsesionan los observantes estrictos.

Y los que se arrepienten así contribuyen también a que los hombres nos hagamos más humanos y gozosos.  Pues buscar primero el reino de Dios y su justicia es tener lo demás por añadidura.  Es tener todo lo que necesitamos para ser dichosos.  Y tal dicha no la podrá quitarnos nadie.  Ni aun los que nos persiguen, oprimen, acusan y calumnian.

Pero no se nos pide que todo lo hagamos.  Solo que cumplamos, sí, todo lo que Dios nos dé a conocer que pide de nosotros (SV.ES XI:398).  Que compartamos lo que poseemos.  Y que evitemos el celo indiscreto, que las virtudes consisten siempre en el justo medio (RCCM XII:11; SV.ES XI:135).  Nuestra mesura la ha de conocer todo el mundo, aun cuando hagamos la pregunta vicenciana:  «¿Qué debemos hacer?».

Señor Jesús, haz que estemos gozosos en tu salvación.  En la entrega de tu cuerpo y el derramamiento de tu sangre por nosotros.  Renuévanos a los pecadores, para que, al igual que la Virgen de Guadalupe, encarnemos tu justicia, tu amor compasivo y solidario.  Y presentemos la cara de salvados. 

12 Diciembre 2021
Domingo 3º de Adviento (C)
Sof 3, 14-18a; Fil 4, 4-7; Lc 3, 10-18

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