“¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!”
Is 7, 1-9; Sal 47; Mt 11, 20-24.
Escribe el Cardenal Van Thuan: “El Señor nos llama a la conversión. Comoadministradores de sus bienes puede repetirnos: ‘Dame cuenta de tu administración’. Se trata de una conversión de una situación negativa o mediocre, a una realización más auténtica del Evangelio”.
“En el libro del Apocalipsis, Cristo resucitado hace un balance de la vida de las siete iglesias de Asiamenor y las reprende: A la Iglesia de Éfeso porque ha perdido su primer amor; a la de Pérgamo porque ha tolerado la idolatría entre algunos de su comunidad; a la Iglesia de Tiatira porque ha cedido ante el mal y tolera a una ‘profetiza’ que engaña a la gente para que forniquen y coman carne inmolada a los ídolos; a la Iglesia de Sardes porque es una Iglesia que duerme; a la iglesia de Laodicea porque es una Iglesia tibia: ‘Conozco tu conducta, no eres ni frio ni caliente…Voy a vomitarte de mi boca’. El Señor rechaza la mediocridad. La conversión se da solo si nos abandonamos totalmente al Espíritu Santo”.
¿En qué estamos fallando en nuestra comunidad?
¿Qué necesito corregir yo?
Que el Espíritu Santo renueve nuestra Iglesia.
Fuente: «Evangelio y Vida», comentarios a los evangelios. México.
Carmen Elisa Arteaga Solís
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