El carisma de la caridad y nuestra toma de conciencia de la creación de Dios

por | Oct 27, 2019 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

En este tiempo, en que damos gracias a Dios por una cosecha abundante, os invitamos a uniros a nosotros con esta oración. Escrita por la Hna. Vivienne Joyce, SC, celebra dos facetas de la abundante efusión de amor de Dios: el carisma de la caridad y nuestra conciencia de la creación de Dios.

Por favor, recuerden especialmente a los millones de nuestras hermanas y hermanos que sufren a causa de la pobreza, la injusticia, la violencia, la codicia y la explotación de los recursos de la tierra.

*****

Con un espíritu de comunión con todo lo que existe,
buscamos aprender juntos
cómo aprender de la tierra y de todo el cosmos
Quién eres, oh Creador de todas las maravillas de la vida.

Tenemos vivo en la memoria
a nuestro hermano de otra generación, Vicente de Paúl,
que, viendo el sufrimiento de los pobres,
se arrodilló en oración:
«Dios mío, no lo sabía».

En nuestro tiempo nosotros también nos lamentamos,
mientras vemos con los ojos de nuestro tiempo
lo que no sabíamos:
que los patrones de explotación humana de la tierra,
que aumentan el sufrimiento de los pobres,
son el resultado de un fracaso personal y comunitario
a la hora de entender nuestro lugar en el universo.

Muévenos a ayudarnos unos a otros
para aprender nuevas maneras de ser inspirados por Tu Amor Inventivo
como se manifiesta en todas las cosas creadas.

Refrán:
Tejedor de vida, receptor de muerte,
nos enseñas el Tiempo y la Eternidad y la bendición del cambio.
Que nuestros corazones se abran a una realización más profunda
de la interdependencia de todo lo que existe.
Que nuestra reverencia por la creación
energice los actos de amor afectivo y efectivo.

En el profundo silencio de tu valiente corazón,
Elizabeth Seton, hermana del alma y amiga,
el Magnificat surgió de las profundidades de tu alma
mientras te alimentabas del pan de la Eucaristía por primera vez.

Que esta melodía de la Justicia, de corregir relaciones equivocadas,
se convierta en la Canción del Universo,
a medida que nos alejamos cada vez más
desde el acuerdo silencioso con los patrones de la dominación
para apreciar la tierra y celebrar nuestro parentesco con todas las criaturas.

Refrán:
Tejedor de vida, receptor de muerte,
nos enseñas el Tiempo y la Eternidad y la bendición del cambio.
Que nuestros corazones se abran a una realización más profunda
de la interdependencia de todo lo que existe.
Que nuestra reverencia por la creación
energice los actos de amor afectivo y efectivo.

Vicente, nos recuerdas que los pobres
sólo nos perdonarán el pan que damos, por el amor que hay en nuestros corazones.
Isabel, mientras cambiabas tu comprensión de la Eucaristía
cambiaste tu vida.

El pan y el vino sagrados son frutos de la tierra sagrada
que han de ser dados y recibidos con un espíritu de solidaridad y gratitud.
Que nuestras celebraciones eucarísticas nos animen a trabajar
para construir relaciones de igualdad real y relaciones mutuas.

Al creer en la comunión de los santos y en la comunión de toda la creación,
recordamos las palabras de nuestra Fundadora y Amiga moribunda:
«Sed agradecidos. Sed agradecidos».
Miramos a la generosidad del cosmos
para enseñarnos las maneras de amar agradecidamente
.

Refrán:
Tejedor de vida, receptor de muerte,
nos enseñas el Tiempo y la Eternidad y la bendición del cambio.
Que nuestros corazones se abran a una realización más profunda
de la interdependencia de todo lo que existe.
Que nuestra reverencia por la creación
energice los actos de amor afectivo y efectivo.

(Parte del refrán ha sido tomado del Devocional Celta, de Caitlin Matthews).

Fuente: https://www.scny.org/
Hermanas de la Caidad – Nueva York

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