En su próximo viaje apostólico a África, el papa Francisco visitará una realidad nacida y arraigada en la espiritualidad vicenciana: la Ciudad de los Buenos Amigos, Akamasoa. En el continente africano, la Familia Vicenciana está presente con muchas actividades, fieles al Carisma Vicenciano, del cual se ha celebrado recientemente el cuarto centenario: «servir a Dios en los pobres, nuestros Amos y Señores, mediante la predicación del Evangelio (misión) y el auxilio a los necesitados (caridad)».

Entre las actividades vicencianas que se llevan a cabo en África, mencionar también el «Programa Mateo 25», que será objeto de una visita privada del Santo Padre en el curso del Viaje Apostólico.

El Santo Padre, en el inminente viaje apostólico a Mozambique, Madagascar y Mauricio, entrará en contacto con algunas realidades que pertenecen a la Familia Vicenciana. El 8 de septiembre, el papa Francisco visitará la Ciudad de los Buenos Amigos —Akamasoa—, nacida graciasa a la determinación del padre Pedro Opeka, miembro de la Congregación de la Misión, religioso argentino de padres eslovenos que emigraron de su país para escapar de la persecución del régimen comunista.

Akamasoa, que en la lengua local significa «buenos amigos», es una realidad cuyos números hablan por sí mismos: en sus villas viven 25.000 personas que se benefician del proyecto social; cada una de estas villas tiene escuela, un dispensario y lugares de trabajo para los adultos —cantera, albañilería, carpintería, agricultura, artesanía—; 30.000 personas pobres acuden a Akamasoa cada año, para recibir ayuda específica en forma de alimentos, medicinas y ropa; 13.000 niños acceden a la escolarización gracias a los colegios que han sido edificados; se han construido 3.000 casas.

En 2004, Akamasoa fue reconocida por el Estado como un proyecto de utilidad pública, lo que confirma la necesidad de su presencia y su acción en el funcionamiento social general de la isla. La misa dominical en Akamasoa es una celebración extraordinaria: 8.000 personas participan activamente, orando y cantando con corazón agradecido. En 2008, el papa Benedicto XVI eligió al padre Pedro para el Premio Cardenal Van Thuan de la «Solidaridad y Desarrollo», y recientemente ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz.

El papa Francisco también visitará el «Programa Mateo 25», una iniciativa dirigida a los más pobres y abandonados, programa que nació para obedecer las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo en el capítulo 25,31-46 y para aceptar la urgente invitación del papa Francisco a vivir la dimensión de la «Iglesia en salida», prefiriendo las «periferias existenciales» de la sociedad, poniendo siempre a los pobres en primer lugar. La actividad del servicio en la calle se inició oficialmente en la tarde del 19 de julio de 2018, con la participación de las hermanas vicentinas y hospitalarias. En el primer mes y medio se organizaron dos lugares de reunión, en la avenida Mao Tse Tung. Cada día se atiende a un promedio de 70 a 120 personas: niños, jóvenes y adultos de ambos sexos. Son personas con diferentes tipos de pobreza: niños de la calle, personas que viven en la calle, personas que sobreviven lavando coches, drogadictos, enfermos, personas sin hogar, ex-convictos, etc. El servicio se realiza de 19:00 a 20:00 horas, aunque los niños empiezan a reunirse en los lugares establecidos a las 18:30 horas y este tiempo se dedica a conversar con ellos, para conocer el nombre y la historia de cada niño, descubrir los motivos que les llevaron a vivir en la calle, entender cómo les gustaría recibir ayuda, saber si tienen enfermedades, animarles a volver a sus familias, acompañados por algún religioso, conocer los lugares donde duermen, etc… Las comunidades que se han involucrado en este programa son: Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl (Vicencianas), Hospitalarias Franciscanas de la Inmaculada Concepción (Hospitalarias), Salesianas de Don Bosco (Salesianas), Hijas de María Auxiliadora (Salesianas), Hermanas Concepcionistas, Alianza de Misericordia, Congregación de la Misión (Vincencianos), Franciscanos Misioneros de María, Comunidad de Sant’Egidio, Parroquia de San Antonio de la Polana, Orden de los Hermanos Menores, Comunidad de Shalom, Parroquia de San Juan Evangelista (Malhangalene).

Entre las obras que los misioneros de la Congregación de la Misión animan en África queremos recordar también, en Madagascar, el Foyer Tanjomoha, para personas con alguna discapacidad. La «Residencia Tanjomoha» se encuentra en Vohipeno, en la costa sudeste de Madagascar. Su misión es acoger a las personas más pobres y abandonadas de los suburbios de la sociedad malgache. Fundada en 1986 por el padre Vicente Carme CM, está dirigida por miembros de la Congregación de la Misión, en estrecha colaboración con una comunidad de Hijas de la Caridad. Los jóvenes con discapacidades motrices fueron la principal preocupación del padre Carme cuando fundó la residencia Tanjomoha, y hoy siguen siendo la prioridad para los que dirigen la casa. Los más pobres entre los pobres no tienen apoyo estatal y son una carga pesada para sus familias, a menudo indigentes, que en ocasiones los rechazan.

Otra presencia efectiva y concreta de la Familia Vicenciana, esta vez en Mozambique, es el proyecto Dream. El Hospital Carmelo, ubicado en la ciudad de Chokwe, en la provincia de Gaza, es una unidad médica de referencia para la tuberculosis (TB) y el SIDA. El Carmelo desarrolla diversas actividades, incluido un centro pediátrico, el centro de apoyo para niños, asistencia médica, laboratorio y farmacia. Forma parte del Programa Nacional contra la Tuberculosis y la Lepra, inscrito en el sistema nacional de salud y está gestionado y administrado por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que fueron las primeras en darse cuenta de la gravedad de la situación sanitaria en 1990, de acuerdo con el Ministerio de Salud. Dada la prevalencia del SIDA, el hospital de Carmelo amplió sus servicios, que inicialmente se centraban en el tratamiento de la tuberculosis, a los pacientes con VIH y recibió permiso para iniciar la terapia antirretroviral (TAR) con 10 pacientes al mes. Con el apoyo de la comunidad de Sant’Egidio, los primeros 10 pacientes comenzaron el tratamiento en diciembre de 2002, marcando así el inicio del primer Centro DREAM de las Hijas de la Caridad, destinado al tratamiento del VIH/SIDA.

Elena Grazzini

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