1Co 8, 1-13; Sal 138; Lc 6, 27-38.

“Sean compasivos, como su Padre es compasivo”

En el Evangelio de este día, Jesús nos va preparando para el mandamiento que nos dejará como herencia: el Amor. Nos presenta una nueva manera de relacionarnos con nuestros semejantes, buscando no nuestro propio beneficio, sino el de los demás. Nos invita a ir erradicando poco a poco las actitudes de envidia o de venganza, apartarnos del egoísmo y de todo aquello que nos hace olvidar que todos somos hijos de Dios.

Llevar a la práctica esta propuesta no será nada fácil, ya que a diario nos enfrentamos con situaciones de injusticia que pueden despertar en nosotros reacciones de odio, venganza o indiferencia; pero por pequeño que sea nuestro esfuerzo, que a menudo rema contracorriente, marcará la diferencia y ayudará a transformar poco a poco la realidad. Ya nos dice Jesús: “porque con la misma medida con que midan, serán medidos”.

Vamos a renovar nuestros esfuerzos por anunciar y practicar las enseñanzas de Jesús, rompiendo con el perdón la cadena de la violencia que se está viviendo en el mundo y que sólo produce más violencia y muerte.

Fuente: “Evangelio y Vida”, comentarios a los evangelios. México.
Autora: Luz María Ramírez González

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