La capilla del convento en Mokama lucía llena de color, con las flores de verano de Mokama y de las colinas de Darjeeling, en la ocasión especial de los primeros votos de Monica Tudu, Nitya Toppo, Prema Tudu, Ranjita Baa y Snehlata Murmu y los votos perpetuos de las Hermanas de la Caridad de Nazaret (SCN) Anita Murmu (Sr.), Mukta Marandi y Ringemit Lepcha, el 12 de mayo de 2018. Nada podría desalentar el espíritu festivo a pesar de la temperatura diurna de 45 grados centígrados.

Con sus padres/tutores, las hermanas que hicieron sus votos procesionaron al altar acompañadas de un baile de entrada por las novicias y las candidatas, desde la puerta principal. Para incrementar la celebración, las bailarinas llegaron también desde otras dos direcciones. Las hermanas de la Caridad de Nazaret Sangeeta Ayithamattam, vicepresidenta, Philomena Kottoor, provincial, Amelia Moras, vice provincial, Josita Eniakattu, directora terciana y Suchita Kullu, directora de novicias, y los sacerdotes y el celebrante principal las siguieron. El celebrante principal, el reverendo William D’Souza, SJ, arzobispo de Patna, presidió la Eucaristía junto a otros trece sacerdotes.

En su homilía, el arzobispo comentó que la vocación religiosa es plan de Dios. Destacó lo que dijo el papa: “La vocación es un regalo que hemos recibido del Señor, que nos miró y nos llamó, llamándonos a seguirlo en la vida consagrada”. El arzobispo también citó a san Vicente de Paúl, diciendo que si uno quiere dos cubetas de agua, saca dos baldes de agua, y si quiere seis cubos, saca seis. De la misma manera, cuanto más necesitamos, más le pedimos a Dios. Tanto como nos entregamos a las personas, así Dios nos unge para servir a los demás. También dijo que no podemos racionar el Espíritu de Dios; tiene que ser dado libremente en amor. Citó además al papa Francisco diciendo que la vida religiosa es profecía, proximidad y esperanza. La profecía es discernir lo que la iglesia y el mundo esperan de nosotros, los religiosos. Es dar a conocer a Dios cada vez más y convertirnos en un reflejo de Dios en este mundo. La proximidad nutre la intimidad con Dios y Jesús se convierte en un Salvador personal a través de nuestra oración diaria. Y, como religiosos consagrados, estamos llamados a ser una señal de esperanza para aquellos que nos necesitan.

La hermana Sangeeta recibió los votos en representación de Susan Gatz, SCN, presidenta de la Congregación y la hermana Philomena les dio la bienvenida oficialmente a la comunidad de SCN.

ASistieron más de 300 personas, incluidos parientes, amigos, Hermanas de la caridad y asociadas, amigos y sacerdotes. Y todos los presentes compartieron una comida festiva.

Fuente: Web de las Hermanas de la Caridad de Nazaret

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