El testigo vicenciano

por | Ago 18, 2017 | Formación, Reflexiones | 0 comentarios

No es que Dios lo necesite, pero en la cultura de hoy, ¿alguna vez tienes el impulso de defender a Dios? Un escritor espiritual contó una conversación con un amigo de la universidad después de no verlo durante años. Después de ponerse al día, el amigo le dijo que había oído que el periodista estaba «en la religión», y luego continuó, «si eso es de tu gusto, me parece bien». Al digerir esa observación más tarde, el autor retrocedió: «¡Lo mío, el Dios Creador del universo al que se debe toda reverencia, y que me ama tanto como para morir por mí y a quien toda la vida se dirige – ¡mi gusto! ¿Dios es una especie de afición?»

No sólo en una época secularizada, este es un antiguo refrán oído en los labios del salmista. «Estoy enojado, oh Señor, porque el malvado te abandona… Estoy consumido de rabia porque tus enemigos olvidan tus palabras». (Sal 119). Consternación ante las actitudes y el comportamiento de aquellos que no toman a Dios en serio, que, parafraseando una frase cinematográfica contemporánea, no «le dan respeto».

El tema aparece en la vida de Jesús con las diferentes personas que desconocieron la presencia de Dios en él; esto contrastaba con los creyentes que lo confesaban como Hijo de Dios y, de hecho, con los demonios que retrocedían porque incluso ellos sentían cuánta devoción había en él. ¿Cómo podría alguien considerarle «de su gusto»?

En cada época, como se muestra este tipo de recepción es siempre por un testimonio personal. Y haciendo esto no sólo con declaraciones y profesiones de fe, sino con todo el cuerpo y alma de una persona, mente y corazón, palabras y acciones, incluso hasta la muerte. Los cristianos ponen sustancia en su convicción de que Dios es real al ser testigos en la vida de «lo que realmente han visto y oído» (1 Jn 1, 3).

Cuando alguien expresó tal escepticismo sobre las consecuencias de Dios en el mundo, Federico Ozanam respondió con lo que podría llamarse la respuesta vicenciana. Provocado por los desafíos a la autenticidad de la compasión divina para con los pobres y hambrientos, Ozanam fue a los barrios parisinos para dar su réplica muy concreta. Hablando el lenguaje convincente de la acción caritativa y siguiendo las huellas de Vicente de Paúl, hizo visible la bondad que Dios regala sobre sus pequeños. Federico es la rúbrica de la Familia Vicenciana a la indiferencia cultural sobre Dios. Su comportamiento hace el bien mediante la afirmación de que nuestro Dios es el Dios de abundante bondad.

Alguien una vez se refirió a Jesús como «la persona como si«, hablando y actuando «como si» su afirmación sobre el carácter de su Padre como Dios todoamoroso fuese realmente la verdad.Sus acciones curativas, su camino de las bienaventuranzas y su voluntad de dar todo por el bien de los demás tendría poco sentido si no fuera él mismo la gracia de Dios, y poderosamente.

Hay una tensión en la sociedad que es escéptica sobre la validez del «mundo real» de nuestra agenda vicenciana y más aún sobre la dimensión religiosa de nuestro servicio. Y la duda no está sólo en el exterior. Como el escritor mencionado anteriormente, John Shea, comenta: «Hoy en día, no somos apologistas discutiendo con incrédulos. Somos seguidores secularmente influenciados de Jesús, volviendo a convencernos a nosotros mismos».

Hacemos nuestro mejor esfuerzo para contrarrestar todo esto cuando nosotros, como Jesús, vivimos «como si» la más real de todas las realidades sea este Dios Todo Gracioso que cuida al proscrito, al prisionero, a la viuda y al huérfano. Es sólo ese tipo de testimonio cotidiano el que disputa la indiferencia religiosa, que viene a través de Dios y «se pone de pie por Dios».

Etiquetas:

0 comentarios

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

homeless alliance
VinFlix
VFO logo

Archivo mensual

Categorías

Sígueme en Twitter

colaboración

Pin It on Pinterest

Share This