El «estrés de la pobreza» y el cambio sistémico

por | May 18, 2016 | Cambio Sistémico, Formación | 2 comentarios

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La cultura de la pobreza caracterizada por un sentimiento de marginalidad, de dependencia y de exclusión, tendría su origen en el núcleo familiar, desde la primera infancia. En efecto, en las Ciencias Sociales y comportamentales, existe un « estrés de la pobreza » desde la más temprana edad. Durante cerca de nueve años, Dan Torrington, miembro de « Voice of the poor – western región»  (la « Voz de los Pobres » es la rama de defensa de la Sociedad de San Vicente de Paúl) ha intentado analizar esta plaga social a través de sus acciones para la Sociedad y ha intentado responder a la siguiente pregunta : ¿cómo explicar la reproducción de la pobreza y cómo paliar esta importante plaga de nuestras sociedades ?

“Los pobres son pobres porque son vagos y no quieren trabajar”

Todos hemos oído esta frase en diferentes versiones como explicación a la pobreza. Sin embargo, las investigaciones de la ciencia comportamental indican que el estrés producido por el cúmulo de carencias en materia de necesidades fundamentales explica mejor la pobreza a largo plazo.»Cuando yo entré en la Sociedad de San Vicente de Paúl y hacía mis primeras visitas a domicilio, yo me paraba poco a reflexionar sobre las razones por las que una persona / una familia estaba en una situación desastrosa. Mi objetivo era la crisis que tenía delante de los ojos. Nunca se me ocurrió que la pobreza podía ser objeto de la investigación científica. Nueve años más tarde, tengo una comprensión más amplia sobre la pobreza y sé que los Vicentinos tiene un importante papel que desempeñar para aliviar este lastre». Ruby Payne, educadora americana y autora del libro titulado “Un marco para comprender la pobreza”, define la pobreza más allá de la representación que inmediatamente nos hacemos (cqfd: la falta de recursos financieros). Los recursos relacionales, mentales, espirituales, afectivos, físicos, culturales son más importantes, según ella, que el elemento financiero. Paradójicamente, Ruby Payne considera esto último como el factor menos crítico.

Gary Evans, psicólogo, investigador y catedrático en la universidad de Cornell, de los Estados Unidos define el vínculo entre el entorno físico, la salud y el bienestar de un niño. Durante dieciséis años, dirigió proyectos de investigación que medían el impacto del entorno (en todos sus aspectos) en el que crece un niño, y su salud mental a largo plazo. La pobreza y las carencias sentidas desde la más tierna infancia generan marcas indelebles de mala salud mental en el niño y acentúa el estrés a lo largo de los años. Según su estudio, los factores de riesgo ligados al contexto medioambiental de un niño desde muy pequeño son: el ruido, la calidad del hábitat, la promiscuidad con los vecinos, la falta de calidad de la enseñanza en los colegios a los que va, la exposición frecuente a escenas violentas, ligada a escasos ingresos familiares (que limitan las actividades culturales de ocio), una estructura familiar inestable, cambios regulares de alojamiento, cambios frecuentes de pareja en los padres. La inestabilidad emocional y el estrés generados desde la primera infancia son debidos a la falta de una estructura familiar equilibrada y a la angustia de los padres, que se transmite a los hijos, por no poder cubrir sus necesidades y no poder ofrecerles un futuro sereno.

El cambio sistémico

Federico Ozanam, fundador de la Sociedad de San Vicente de Paúl nos recuerda que la cuestión de la pobreza es mucho más compleja de lo que se podría creer. Contentarse con ayudar a una persona pobre sin comprender las circunstancias y factores que le han llevado hasta su situación sería percibir el problema a través de un prisma demasiado artificial. Él preconiza que se estudie más profundamente los factores de esta pobreza para responder mejor, luchar contra ella, y permitir la mejora de las condiciones de vida a largo plazo de las personas marginalizadas. Este es el principio del cambio sistémico que preconiza ir más allá del alivio de las necesidades inmediatas de las personas vulnerables, creando programas y políticas que tengan como objetivo hacer a las personas capaces de que identifiquen ellas mismas las causas de su pobreza.

Fuente: http://ssvpglobal.org/

2 Comentarios

  1. Ana

    Estoy de acuerdo con los aspectos mencionados PERO lamento mucho que no se mencionan las causas estructurales de la pobreza en el sistema socioeconómico en que funcionamos, que es creación del ser humano y no de Dios.
    No podemos cuestionarlo todo y dejar intacto el sistema económico; por el contrario.
    Tenemos, como Iglesia, que emprender una campaña ardua e incansable contra los mecanismos socioeconómicos, estructurales, que generan pobreza.

    Responder
  2. ana maria pinto sampaio

    Como diz o Papa Francisco ,precisamos de coragem
    .Pobreza sempre haverá.podemos até mitigá-la ,mas outros males se apresentam com muita intensidade e poder de destruição e desgraça …. ,como as drogas, o racismos ,preconceitos ..
    .

    Responder

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