Sociedad de San Vicente de Paúl

Contemplación: Transacción y Transformación

Cuando nos enfrentamos a dos aparentes contradicciones o polaridades, la verdadera respuesta no consiste tanto en decidir entre «esto o aquello», sino más bien en llegar a la fórmula de «ambas cosas a la vez».

Contemplación: Siempre un faro

Los vicentinos no son soldados, maquinistas ni enfermeros a quienes se recluta para cubrir cuotas, se forma y se envía a ocupar puestos vacantes. Esto es una vocación, no una profesión, y en la Sociedad no hay vacantes que cubrir, sino anhelos de Dios en los corazones de los posibles miembros.

Contemplación: Nuestra obra es nuestra oración

Una de las características más distintivas de la espiritualidad vicentina es su naturaleza eminentemente física: «amamos a Dios con la fuerza de nuestros brazos».

Contemplación: ¿Qué hay en un nombre?

Una de las características más distintivas de la espiritualidad vicentina es su naturaleza eminentemente física: «amamos a Dios con la fuerza de nuestros brazos».

Contemplación: Nuestro juicio confiado

Contemplación: Nuestro juicio confiado

Existen límites a lo que podemos hacer para atender las necesidades de nuestros vecinos. A veces es una simple cuestión de matemáticas: literalmente no tenemos dinero para pagar el alquiler o la factura de la luz. Otras veces, la necesidad exige niveles de especialización que tal vez ningún miembro de nuestra Conferencia posee. Es fácil ver lo que podemos hacer; discernir lo que debemos hacer puede resultar más difícil.

Contemplación: Lo que podemos y debemos hacer

Contemplación: Lo que podemos y debemos hacer

Existen límites a lo que podemos hacer para atender las necesidades de nuestros vecinos. A veces es una simple cuestión de matemáticas: literalmente no tenemos dinero para pagar el alquiler o la factura de la luz. Otras veces, la necesidad exige niveles de especialización que tal vez ningún miembro de nuestra Conferencia posee. Es fácil ver lo que podemos hacer; discernir lo que debemos hacer puede resultar más difícil.

Contemplación: La Palabra

Contemplación: La Palabra

La mayoría de los vicentinos somos conscientes de que no debemos utilizar la palabra «cliente» para referirnos a los vecinos a los que ayudamos, pero esto es más que una cuestión de preferencia por determinadas etiquetas, o incluso eufemismos. La razón por la que no decimos «cliente» no es que la palabra en sí sea particularmente ofensiva, sino simplemente que es una palabra incorrecta.

Contemplación: ¿Puedo tener un testigo?

Contemplación: ¿Puedo tener un testigo?

En los primeros tiempos de la Familia Vicenciana, san Vicente indicaba a los sacerdotes de la Misión que leyeran regularmente el Martirologio, un listado con los nombres y las historias de los mártires de la Iglesia. De este modo, se les recordaba la gran nube de testigos que las precedían, personas que habían imitado verdaderamente a Cristo, algo a lo que todos los fieles están llamados.

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